El señor de la guitarra...
Le decía a mi Psicóloga el lunes, lo bien que había pasado el viaje a Puerto Vallarta el fin de semana pasado. Le comenté que en el vuelo de ida, pensé (mientras veía la espectacular Ciudad de México toda iluminada) que la vida se parece mucho a un viaje en avión... (y no, no me estoy intentando fusilar la idea de la "caja de chocolates" del mismísimo Forrest Gump, a quien por cierto, según me enteré, le gusta muchísimo el Dr. Pepper... jaja), volviendo a la idea de la vida y el vuelo en avión... mira que es fácil de verlo... uno va sentado disfrutando el paisaje... tomando algo... viviendo, pensando... soñando despierto (porque todo el que disfruta un vuelo, sueña despierto)... y súbitamente, FUZZZZ!!! el aparato se mueve sin darte tiempo a nada...
Los factores que uno no controla... como buen obsesivo... se vuelven un factor de inspiración...
Hace justo una semana, el domingo, a eso de las 2, estábamos comiendo en un local chiquito y entendiblemente sin mayores pretensiones, pero con una vista hermosa... frente a la playa...
Hubo muchas, muchas cosas que me gustaron de ese lugar... el que una señora americana hablara en su "americano español": "paswen amigows... camarownes y pescadow" jajaja... el que estuviera en una mesa frente a nosotros un señor de alrededor de 35 - 40 años, disfrutando su segunda cerveza y nadando... él solo... disfrutando el momento... su momento... nada se interponía entre él, su cerveza (Tecate por cierto) y el mar... y un matrimonio... al otro costado. Los señores, de entre 60 - 70 años... eran extranjeros... de EE.UU., con sangre latina.
Llego un señor, que pasa por la playa ofreciendo unas canciones acompañadas con su guitarra... 3 canciones por 200 pesos... se puso a platicar con la señora... y comenzó a cantar... "A mi manera"... e indiscutiblemente me acordé de César Soto... a quien le gustaba cantar esa canción en el muy conocido y añorado Karaoke de la casa de Rosalinda...
El toque de música al momento... no pudo ser mejor... pensando claro que faltaban horas para volver a la Ciudad de México... volver a nuestra realidad, dejar las vacaciones.
Y entonces sucedió... (como decía Kevin Arnold)...
La señora, quien platicaba alegremente con el señor de la guitarra y una voz decente para una playa del Pacífico... dijo las siguientes palabras: "¿sabe Cien Años?"... -"-¡¿Cien Años?!-, respondió el señor, -pero claro-...
No se escuchaba mas que el sonido de la guitarra... y las olas que se esmeraban (créanme) por dar un espectáculo difícil de olvidar...
Los tres elementos de esta historia, estaban puestos... al calor de una tarde del Pacífico ...entre Tecates, Guitarra y Camarones...
Tengo que aceptar que nunca había escuchado esa canción... pero tengo un testigo, que puede asegurarles que al final de la misma le dije: "Que bonita canción"...
Parecía que la música nos había embrujado... el señor que vivía su momento... se recostó, y prendió un cigarro, mientras las gotas de agua salada se secaban por efecto directo del sol... la señora movía su cabeza en cadencia con la melodía, mientras su esposo disfrutaba el momento... se veía que le gustaba que su mujer estuviera contenta.
Carlos y yo sentados... no hablábamos... yo, era presa de la única herramienta con la que podemos destruir el capitalismo foráneo (gracias Evita)... yo pensaba... pensaba en lo lindo, se los juro... lo lindo de esa canción... lo lindo del momento... lo lindo que es mi país... lo guapo que se ve mi novio cuando el sol le da de perfil... cuando sonríe y no se da cuenta que lo veo... (jajaja)... cuando ve a lo lejos... cuando ve a un punto no definido...
El señor de la guitarra (quien vestía una camisa verde), seguramente no imagina lo que provocó... tal vez sabe que el momento se disfruta... pero no sabe, porque no se lo dije, que para mi... fue algo único...
Me gustó, como proyección (que no analizaremos ahora, gracias Psicólogos... jaja) me encantó ver a la señora (quien tenía un porte agradable, aunque no le vi la cara) disfrutaba el momento...
Nos hizo la tarde... me hizo la tarde...
Horas después, yo lidiaba con el nerviosismo atípico que me causa una turbulencia... y más cuando llueve en la Ciudad de México...
Durante la semana estuve pensando en ese señor... y en esa señora...
Me gustaría llegar a sentir lo que ella... (maldita sea Psicólogos, les dije que no analizáramos!!!)... me gustaría llegar a un punto en donde pueda disfrutar una canción, como ella parecía hacerlo... en un momento "pintado"... parecía película "cornie"... (the fuck Leonardo, habla en español)... ash bueno, parecía una escena melosa de película con Meg Ryan (Psicólogos -agaaaaaaaaaaaain- sabían que Jaime de León de la Mora gustaba mucho de las películas de Meg Ryan, porque decía era una mujer guapísima... )
La señora Leonardo, vuelve a la señora... no te distraigas con "los cuadros" (ash no mames... jaja... ya ni me acordaba)...
Pensé, para ser sinceros... en que muy probablemente ese haya sido un momento de mucha felicidad... realmente no me sentía nada preocupado por cualquier otro aspecto de mi vida... ni mi salud... ni mi economía... ni mi familia.... ni nada...
Solos, por un momento... éramos "ese" momento y yo... una fusión... ¿lo han sentido alguna vez?...
Hoy... una semana después... desperté a eso de las 8.30 AM... alguien que dormía placidamente estaba junto a mi... tenía un compromiso muy importante, que por mas que intenté (con chantajes y todo), no logré que lo pospusiera...
Recordé que ayer fui al concierto de quien, para mi vida, marca una pauta...
Cuando escuché ayer canciones como "Pasa la vida"... "Luz de luna... "La ciudad ardió... "Un grito en la noche"... me acordé, y miren que aquí va una de esas confesiones que "casi" no me gusta aventar... me acordé lo necesario que era para mi tener música que me diera "el valor" de hacer cosas... de tener un "ídolo" a quien admirar... de querer (conste, cooooooooonste que tuve un lapsus escrito, y que como soy "rete buenas ondas" se los voy a platicar, iba a escribir "serer"... ) ser como ella... de tener energía... de poder gritar... de poder empujar mi fuerza hacia un mundo, que al menos para mi, durante una cierta etapa de mi vida... parecía muy hostil (unos años después, decidiría estudiar Psicología... quien sabe por qué, verdad...).
Tal vez en unos cientos de años... en una playa del Pacífico un señor con una guitarra y por una cantidad de dinero (espero que la inflación no nos joda)... pueda interpretar "Ángeles Caídos"... "Despertar"... "Hacer el Amor con Otro"... o cualquier otra que mi vida quiera recordar...
Hoy... por lo menos hoy... una semana después de que aquel señor se fuera caminando por la playa, buscando otra persona a quien poderle "hacer un momento" con su voz y su guitarra... solo hoy les voy a decir una cosa...
"y si vivo cien años... cien años pienso en ti... "