(escrito el 06 de octubre de 2011).
Dos meses antes de partir... un Tsunami destruyó mi pueblito.
"Imagínate que mi vida es un pueblito... bonito, junto al mar. Un día... una tarde, llegó una ola que nadie vio venir. Mató a todos, ¿sabes? Cuando busqué desesperadamente si había algún sobreviviente, o me había quedado algo para mi... descubrí con terror (y algo de extrañeza) que sólo había quedado un colador de café"... -¿un colador de café Leo?... ¿y por qué un colador de café?- "no sé... yo tampoco entiendo por qué".
Conté esta analogía muchas veces... porque así me sentía (y para ser honestos, cuando se mete el sol... me sigo sintiendo así). Normalmente... mi expresión, y la forma en cómo lo contaba... hacía que la persona que me estuviera escuchando (y yo mismo)... riéramos. De nervios, claro está.
La historia fue así... el año pasado, en octubre, tuvimos un gran pleito... fue, la vez que más recuerdo me enojé con él... nos gritamos... yo, inclusive lo insulté.
Nos dejamos de hablar por unos días... cuando iniciaba el otoño del 2010. Una noche... en ésta misma pantalla donde he escrito tantas y tantas veces... vi (en esta página tan afamada de videos) un comercial. Como ustedes saben, me encanta ver comerciales de otros países... pero este no era cualquier comercial... era un comercial, de la agencia de turismo de Croacia.
Mi mente se fue años atrás... años. Recordé cuando tenía 11 años, y jugaba en casa de mi amigo (más bien, mi compañero de la primaria) por las tardes entre semana. Su mamá -quien acostumbraba ir a comer a su casa, en la hora de comida que tenía en su trabajo- veía un noticiero por las tardes. Estoy 100% seguro que la señora no tiene la menor idea el efecto que causaba en mi escuchar siempre las noticias. Escuchar de una guerra. Una guerra lejana, pero una guerra. Aviones bombardeaban villas matando gente... tanques arrasaban pueblos... gente huía.
Era la muerte de un país. Un país que resurgiría en 6 países.
Cuando vi ése comercial, una de esas noches... de esa semana donde no hablamos porque estábamos enojados... pensé en que tenía que ir ahí. No era una opción... era un deber. Ellos habían pasado por la peor de las guerras... por una división absoluta... por matanzas que sólo demuestran que el hombre, es el peor enemigo del hombre.
Cuando planeamos nuestro segundo viaje al extranjero juntos... yo insistí. El... accedió.
Unos meses después, estaríamos recorriendo juntos, lo que alguna vez fue parte (gran parte) del imperio Austro Húngaro... el imperio que gobernaron los Habsburgo. 5 países... 5 ciudades... 5 lugares "extraños".
Unas semanas antes... me hizo una confesión que causó un tsunami... derrumbó todo en mi pueblito... y me dejó solo. Claro... con un colador de café. Mi novio, en realidad mi pareja... la persona con quien había sido cómplice de mi vida por 5 años... había decidido separarse de mi. Ya no éramos una relación. Sus palabras... su expresión "ya no te amo" cayeron como una bomba sobre los platillos libaneses que ése día, habíamos decidido comer.
No puedo decir que mi psicoanalista "nunca" había visto llorar a alguien así (porque no lo sé)... Pero sí puedo decir que voluntariamente decidí no acostarme en el diván... cosa, que evidentemente sorprendió. También puedo decir... que tuve que ir mucho más a mi espacio... para poder salir a flote.
La noche del 31 de agosto... mi mente me dio una tregua (tratado de paz que mi corazón no accedió a firmar). "Vete Leo" -me dijo-... lárgate 17 días. Yo, obediente y aterrado de miedo, obedecí. Cuando el avión se despegó de la pista... y sentí que todo el aparato temblaba... me puse a llorar. Para asombro de la mujer negra (o debería llamar Europeo-Africana... o ese término no existe... ¿¿??) que me veía con ojos de extrañeza y cero simpatía.
Me encantaría contarles cada historia... cada cosa que vi... cada platillo y vino que probé... cada calle extraña por la que caminé... los olores que llegaban a mi sentido. Me encantaría que entraran a mi mente y vieran lo que vi. Pero no será así, porque además de seguramente considerarme engreído y presumido... estoy seguro que cada uno de ustedes habrá tenido una experiencia similar. Y si no, realmente deseo que la tengan.
Les quiero contar algo que ocurrió. Como saben -creo que no lo saben- mi madre es bruja. (No... paren de reír... que es verdad). Insistió en acompañarme al aeropuerto -cosa que en realidad me parece ridícula, pero creo que ella tenía miedo de que me suicidara en el camino-. Ya estando allá, me dijo que tenía algo que darme, que por favor no lo fuera a rechazar (esto porque ella sabe que siempre mantengo mi distancia de lo que hace... no porque sea malo -mi madre no haría mal a nadie-, sino porque no lo entiendo y me confunde). Extendió su mano y me dio una pluma. "Ponla en tu cartera... te va a proteger, es un amuleto".
No le quise decir que me sentía como Dumbo y la pluma mágica que lo hacía volar... sonreí y accedí.
Horas... días... y varios días después... un ejército de personas amables llegaban a mi vida sin hacer otra cosa que sonreírme.
Sonreír a alguien que está deprimido y solo... es un tanque de oxigeno para alguien que muere ahogado.
Gente extraña...
Un sujeto llamado Ygor (de casi dos metros)... que con su perfecto español, me enseñó que los croatas no tienen una forma de decir "adiós"... "tal vez sea porque creemos que vamos a vivir para siempre" (reía... su chiste, solo lo entendimos dos. El, y yo).
Una modelo llamada Ivana... otra mujer llamada Tanya... un pintor cuyo nombre es Dôman (con los ojos azules más increíbles y sexys del mundo)... un tipo raro y atractivo que se llama "primer hombre" -Primuch- (¡¡¡pero que nombre!!!). Un dragón... que defiende a toda una ciudad... y que fue un honor conocer. Dezan (Dellan)... ese chavo... en serio me gustó. Y aunque solo hablamos 40 minutos... no se imagina lo que me ayudó.
Un gitano que se llama Rajmund (¡Ray!)... un gitano... que sin un peso en la bolsa, me enseñó a recuperar la confianza en la gente.
Jack ("like Jack Sparrow" me dijo su dueño que a duras penas hablaba inglés), un perro negro que en realidad... en realidad fue la onda conocer... fue el ser vivo más amable que me topé en la ciudad donde Freud desarrolló el psicoanálisis... la ciudad que te grita en la cara: "yo fui la capital del imperio... ¡¡¡admira mi opulencia!!!"
Y un trompetista... que sin afán de ofender a los fríos... a los que no sienten... a los que nunca han sentido que lo único que les queda en la puta vida es un puto colador de café... un trompetista que me hizo sentir vivo...
Jakub. (Su apellido me lo ahorro... pero me encanta. Tengo una "extraña" fascinación con los apellidos... y el suyo se pronuncia, de igual forma, que un concepto psicoanalítico que quiere decir: "yo"... que fuerte, ¿no?) Un tipo extraño... cuyo trabajo es anunciar a su ciudad... que una "nueva hora ha llegado... y una hora se ha ido". ¿No es maravilloso? (Sí... lo es, tanto Jakub como su trabajo).
Este joven (de 23 años y egresado del conservatorio de Praga)... miró siempre directo a mis ojos... y fué obvio que vio una tristeza enorme, una desesperación insoportable, y un recuerdo anhelado... tal así... que decidió abrazarme. Sin pedir más. Sin yo pedirlo... frente a todos... un abrazo... que me "despedía" de Europa, y un viaje que plane (amos) por casi 1 año. Y que ahora... veía con asombro, sólo a un visitante, cuando deberían ser dos.
Solo música... y un gran abrazo... justo en la última hora que el sol visitó esa ciudad... el viernes 16 de septiembre... justo unas horas antes de volver a mi mundo real... justo unas horas antes de que la tregua mental llegara a su término... justo ahí, en una torre... que hora con hora... da la hora.
Hoy... pienso. Siempre pienso... siempre hablo. Me he descubierto tomando y fumando mucho.
Otras ocasiones... me descubro riendo tímidamente... no es mi costumbre. Me gusta anunciar al mundo cuando río.
Otras... muchas... me descubro llorando. Pero tengo una carta secreta con la que juego ese reto. Cierro los ojos e invoco a todo ese ejército que se apersonó en tierras extrañas para "defenderme" de mi tristeza. Para combatir junto a mi... una batalla que nunca vi. Un ejército que, con sonrisas... ¡peleaba a todo!
Estoy solo... (Como siempre he estado, y estaré -sin afán de drama-).
Carlos fue un protector de muchas cosas... ayudó a construir mi mundo... mi feliz mundo...
Y cuando se fue -como ya les dije- sólo dejo ...un colador de café...
Con todo mi cariño y agradecimiento a todas las personas que en estas semanas... me han dado algo más que apoyo... me han demostrado su amistad. Los quiero, y sin más... gracias.
Y cuando cierro los ojos... viajo de nuevo... y ya estoy ahí...
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Zagreb (y su calle Tkalciceva)... (T-K-L... do it right!).
Ljubljana (y el dragón en el castillo)... (remember... my name is Dôman. Nice to meet you Leo: "enjoy Ljubljana").
Budapest (y el parlamento junto al Danubio)... (this... is parlament. -dijo, con su acento, y olor a gitano-).
Bratislava (y el UFO)... (your visa please... "sorry, we mexicans do not need visa").
Viena (y su opulencia... su pastel, la ópera, el museo Freud... el palacio imperial... y el guía inglés)... (Welcome... to Sigmund Freud Museum. "One ticket please")
Praga (con Jakub y su trompeta)... (Take a picture with us... "Do you know Devorak?").
"Imagínate que mi vida es un pueblito... bonito, junto al mar. Un día... una tarde, llegó una ola que nadie vio venir. Mató a todos, ¿sabes? Cuando busqué desesperadamente si había algún sobreviviente, o me había quedado algo para mi... descubrí con terror (y algo de extrañeza) que sólo había quedado un colador de café"... -¿un colador de café Leo?... ¿y por qué un colador de café?- "no sé... yo tampoco entiendo por qué".
Conté esta analogía muchas veces... porque así me sentía (y para ser honestos, cuando se mete el sol... me sigo sintiendo así). Normalmente... mi expresión, y la forma en cómo lo contaba... hacía que la persona que me estuviera escuchando (y yo mismo)... riéramos. De nervios, claro está.
La historia fue así... el año pasado, en octubre, tuvimos un gran pleito... fue, la vez que más recuerdo me enojé con él... nos gritamos... yo, inclusive lo insulté.
Nos dejamos de hablar por unos días... cuando iniciaba el otoño del 2010. Una noche... en ésta misma pantalla donde he escrito tantas y tantas veces... vi (en esta página tan afamada de videos) un comercial. Como ustedes saben, me encanta ver comerciales de otros países... pero este no era cualquier comercial... era un comercial, de la agencia de turismo de Croacia.
Mi mente se fue años atrás... años. Recordé cuando tenía 11 años, y jugaba en casa de mi amigo (más bien, mi compañero de la primaria) por las tardes entre semana. Su mamá -quien acostumbraba ir a comer a su casa, en la hora de comida que tenía en su trabajo- veía un noticiero por las tardes. Estoy 100% seguro que la señora no tiene la menor idea el efecto que causaba en mi escuchar siempre las noticias. Escuchar de una guerra. Una guerra lejana, pero una guerra. Aviones bombardeaban villas matando gente... tanques arrasaban pueblos... gente huía.
Era la muerte de un país. Un país que resurgiría en 6 países.
Cuando vi ése comercial, una de esas noches... de esa semana donde no hablamos porque estábamos enojados... pensé en que tenía que ir ahí. No era una opción... era un deber. Ellos habían pasado por la peor de las guerras... por una división absoluta... por matanzas que sólo demuestran que el hombre, es el peor enemigo del hombre.
Cuando planeamos nuestro segundo viaje al extranjero juntos... yo insistí. El... accedió.
Unos meses después, estaríamos recorriendo juntos, lo que alguna vez fue parte (gran parte) del imperio Austro Húngaro... el imperio que gobernaron los Habsburgo. 5 países... 5 ciudades... 5 lugares "extraños".
Unas semanas antes... me hizo una confesión que causó un tsunami... derrumbó todo en mi pueblito... y me dejó solo. Claro... con un colador de café. Mi novio, en realidad mi pareja... la persona con quien había sido cómplice de mi vida por 5 años... había decidido separarse de mi. Ya no éramos una relación. Sus palabras... su expresión "ya no te amo" cayeron como una bomba sobre los platillos libaneses que ése día, habíamos decidido comer.
No puedo decir que mi psicoanalista "nunca" había visto llorar a alguien así (porque no lo sé)... Pero sí puedo decir que voluntariamente decidí no acostarme en el diván... cosa, que evidentemente sorprendió. También puedo decir... que tuve que ir mucho más a mi espacio... para poder salir a flote.
La noche del 31 de agosto... mi mente me dio una tregua (tratado de paz que mi corazón no accedió a firmar). "Vete Leo" -me dijo-... lárgate 17 días. Yo, obediente y aterrado de miedo, obedecí. Cuando el avión se despegó de la pista... y sentí que todo el aparato temblaba... me puse a llorar. Para asombro de la mujer negra (o debería llamar Europeo-Africana... o ese término no existe... ¿¿??) que me veía con ojos de extrañeza y cero simpatía.
Me encantaría contarles cada historia... cada cosa que vi... cada platillo y vino que probé... cada calle extraña por la que caminé... los olores que llegaban a mi sentido. Me encantaría que entraran a mi mente y vieran lo que vi. Pero no será así, porque además de seguramente considerarme engreído y presumido... estoy seguro que cada uno de ustedes habrá tenido una experiencia similar. Y si no, realmente deseo que la tengan.
Les quiero contar algo que ocurrió. Como saben -creo que no lo saben- mi madre es bruja. (No... paren de reír... que es verdad). Insistió en acompañarme al aeropuerto -cosa que en realidad me parece ridícula, pero creo que ella tenía miedo de que me suicidara en el camino-. Ya estando allá, me dijo que tenía algo que darme, que por favor no lo fuera a rechazar (esto porque ella sabe que siempre mantengo mi distancia de lo que hace... no porque sea malo -mi madre no haría mal a nadie-, sino porque no lo entiendo y me confunde). Extendió su mano y me dio una pluma. "Ponla en tu cartera... te va a proteger, es un amuleto".
No le quise decir que me sentía como Dumbo y la pluma mágica que lo hacía volar... sonreí y accedí.
Horas... días... y varios días después... un ejército de personas amables llegaban a mi vida sin hacer otra cosa que sonreírme.
Sonreír a alguien que está deprimido y solo... es un tanque de oxigeno para alguien que muere ahogado.
Gente extraña...
Un sujeto llamado Ygor (de casi dos metros)... que con su perfecto español, me enseñó que los croatas no tienen una forma de decir "adiós"... "tal vez sea porque creemos que vamos a vivir para siempre" (reía... su chiste, solo lo entendimos dos. El, y yo).
Una modelo llamada Ivana... otra mujer llamada Tanya... un pintor cuyo nombre es Dôman (con los ojos azules más increíbles y sexys del mundo)... un tipo raro y atractivo que se llama "primer hombre" -Primuch- (¡¡¡pero que nombre!!!). Un dragón... que defiende a toda una ciudad... y que fue un honor conocer. Dezan (Dellan)... ese chavo... en serio me gustó. Y aunque solo hablamos 40 minutos... no se imagina lo que me ayudó.
Un gitano que se llama Rajmund (¡Ray!)... un gitano... que sin un peso en la bolsa, me enseñó a recuperar la confianza en la gente.
Jack ("like Jack Sparrow" me dijo su dueño que a duras penas hablaba inglés), un perro negro que en realidad... en realidad fue la onda conocer... fue el ser vivo más amable que me topé en la ciudad donde Freud desarrolló el psicoanálisis... la ciudad que te grita en la cara: "yo fui la capital del imperio... ¡¡¡admira mi opulencia!!!"
Y un trompetista... que sin afán de ofender a los fríos... a los que no sienten... a los que nunca han sentido que lo único que les queda en la puta vida es un puto colador de café... un trompetista que me hizo sentir vivo...
Jakub. (Su apellido me lo ahorro... pero me encanta. Tengo una "extraña" fascinación con los apellidos... y el suyo se pronuncia, de igual forma, que un concepto psicoanalítico que quiere decir: "yo"... que fuerte, ¿no?) Un tipo extraño... cuyo trabajo es anunciar a su ciudad... que una "nueva hora ha llegado... y una hora se ha ido". ¿No es maravilloso? (Sí... lo es, tanto Jakub como su trabajo).
Este joven (de 23 años y egresado del conservatorio de Praga)... miró siempre directo a mis ojos... y fué obvio que vio una tristeza enorme, una desesperación insoportable, y un recuerdo anhelado... tal así... que decidió abrazarme. Sin pedir más. Sin yo pedirlo... frente a todos... un abrazo... que me "despedía" de Europa, y un viaje que plane (amos) por casi 1 año. Y que ahora... veía con asombro, sólo a un visitante, cuando deberían ser dos.
Solo música... y un gran abrazo... justo en la última hora que el sol visitó esa ciudad... el viernes 16 de septiembre... justo unas horas antes de volver a mi mundo real... justo unas horas antes de que la tregua mental llegara a su término... justo ahí, en una torre... que hora con hora... da la hora.
Hoy... pienso. Siempre pienso... siempre hablo. Me he descubierto tomando y fumando mucho.
Otras ocasiones... me descubro riendo tímidamente... no es mi costumbre. Me gusta anunciar al mundo cuando río.
Otras... muchas... me descubro llorando. Pero tengo una carta secreta con la que juego ese reto. Cierro los ojos e invoco a todo ese ejército que se apersonó en tierras extrañas para "defenderme" de mi tristeza. Para combatir junto a mi... una batalla que nunca vi. Un ejército que, con sonrisas... ¡peleaba a todo!
Estoy solo... (Como siempre he estado, y estaré -sin afán de drama-).
Carlos fue un protector de muchas cosas... ayudó a construir mi mundo... mi feliz mundo...
Y cuando se fue -como ya les dije- sólo dejo ...un colador de café...
Con todo mi cariño y agradecimiento a todas las personas que en estas semanas... me han dado algo más que apoyo... me han demostrado su amistad. Los quiero, y sin más... gracias.
Y cuando cierro los ojos... viajo de nuevo... y ya estoy ahí...
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Zagreb (y su calle Tkalciceva)... (T-K-L... do it right!).
Ljubljana (y el dragón en el castillo)... (remember... my name is Dôman. Nice to meet you Leo: "enjoy Ljubljana").
Budapest (y el parlamento junto al Danubio)... (this... is parlament. -dijo, con su acento, y olor a gitano-).
Bratislava (y el UFO)... (your visa please... "sorry, we mexicans do not need visa").
Viena (y su opulencia... su pastel, la ópera, el museo Freud... el palacio imperial... y el guía inglés)... (Welcome... to Sigmund Freud Museum. "One ticket please")
Praga (con Jakub y su trompeta)... (Take a picture with us... "Do you know Devorak?").