(escrito el 27 de Junio de 2011).
Hubiera hecho lo mismo...
Pero yo no tenía una raqueta en la mano... y había decidido emborracharme una noche antes (cosa que cumplí) para poder terminar con mi momento de tensión... con la gripa que ya era sintomática, y con la irritación que había inundado mi cuerpo, por casi 10 días.
Me considero alguien con una "buena" (o por lo menos superior a la media) capacidad para procesar momentos emocionales de terceros... pero no de "segundos". Cuando gente que me rodea -y que quiero-, la está pasando "no bien"... cuando están tristes... cuando las cosas se ponen como una tarde antes de una lluvia considerable... me afecta. Y me siento mal. Y es ya "normal", o mejor dicho, acostumbro transmitirlo al cuerpo; a veces con problemas digestivos, o con una irritabilidad fuera de órbita... con mareos constantes, dolores de cabeza que no me dejan... etc. Esta vez fue una especie de irritación en mi piel, que atacó mi cara y mi tórax (además de mis talones... de Aquiles), y cuando por fin pude librarme de ellos, mi amiga la gripa vino con todo a mi vida, para dejarme ver que la tristeza estaba presente en mí. Fácil... que estaba triste.
Me di cuenta de ello, cuando pasaban horas sin que yo hablara con nadie -y peor, ni conmigo mismo-. Suelo ser muy tormentoso, olvido que la lluvia también trae frutos y renovación. Yo, por el contrario, sólo veo la inundación y el caos.
La razón de escribir esto, no es otra que el de compartir en qué momento determiné intentar terminar con esto.
La madrugada del sábado, me despertó una alarma que olvidé apagar de mi teléfono celular (el cual uso también como despertador de lunes a viernes). Eran cerca de las seis de la mañana, y sentía mucho frío (seguramente efecto del alcohol que continuaba haciendo estragos en mi cuerpo). Tardé en dormir de nuevo... comencé a pensar en todo lo que me llevó a sentirme así: amigos, familia... mi vida... la historia que veo día con día escribirse en el mundo.
Hablar de puntos finales... no ha sido -tampoco- mi estilo. Hablar, es por el contrario, lo que me gusta. Lo que necesito hacer para sentirme bien. Hablar de puntos suspensivos... es en cambio, algo que debo hacer.
Comencé a llorar... todo empezaba a fluir. No necesitaba tomar tequilas como pendejo, o hacer cosas como idiota... para hacer que la "cosa pasara"... necesitaba hablar conmigo. Entender, y escuchar... cuáles eran mis miedos de todo lo que había escuchado, leído y visto... pero peor aún (o más importante aún)... de todo lo que había pensado.
Lloré lo suficiente... sin exagerar, sólo lo suficiente.
Y volví a dormir.
Aproximadamente seis horas después, estaba con un humor un tanto más tranquilo, pero aún... con ese sabor a: "espero que recuerdes bien lo que pasó en la mañana... espero que no te vuelvas a quedar callado". Veía un partido que seguramente se volverá hito en la historia del tenis en Wimbledon. Un tenista -al que admiro mucho- estaba siendo atacado de forma directa por él mismo. Algo no estaba en conexión consigo mismo. No estaba jugando como todos sabemos puede jugar... y juega normalmente. Los comentaristas eran duros con él: "mirá Lalo (un argentino hablaba) que no es el Nole que conocemos" ... "algo le pasa a Joker"... "bueno pero qué será... será su alergia de nuevo"...
Yo... callado... veía.
Y entonces pasó:
http://www.youtube.com/watch?v=1KALo1kygo4
Y me paré gritando... aplaudí... grité mas... y le llamé a mi novio... a quien necesitaba más en ese momento de soledad... para contarle lo que había visto (y que les comparto en el enlace de arriba).
Explotó... se enojó... destruyó su raqueta... perdió el set... y a partir de ahí... comenzó a jugar para ganar en el 3er. match point del 4to. Set, del torneo más lindo de toda la gira del Tenis. Puedo asegurar... que "Nole"... habló consigo mismo.
Agradecí el que alguien se enojara, ¡que alguien hablara!... que ese alguien, sea alguien a quien yo admiro... ¡y neta que lo admiro! El hablar, se puede hacer de muchas formas... Emborracharte -a solicitud- es una forma de hablar... el hablar -con palabras- del por qué esa borrachera, cambia la situación.
Por la noche, terminando de ver una muy emotiva película italiana, rompí en llanto junto a mi novio... le dije que estaba triste... y que a veces me cuesta entender qué está pasando... me cuesta entender el mundo... me cuesta no poder hablarlo, cuando de eso se trata para mi... de hablar. Y hablando... me sentí mejor.
Hace unas semanas... mi hermana me platicó que encontró una carta que mi abuela materna escribió en el año de 1981, dos años antes de que yo naciera. No hablaré del contexto... pues es un poco engorroso, y también, porque se entiende, es algo familiar... pero cuando me dio a leer la carta... me dio gusto, saber... que alguien en mi familia nos alienta a seguir, y a estar bien.
Sé que la tristeza, y por ende la gripa, se irán pronto. Sé ...que volveré a hablar... de lo contrario... tendré que destruir mi raqueta y el juez de línea me amonestará por "abuso de raqueta"... ¡Por Dios en qué mundo vivimos!
Un abrazo...
Leo.
"Sé que aún nos quedan camino que andar; pero también sé que, suceda lo que suceda, lo andarás con la frente en alto y la satisfacción de haber cumplido como hijo, como esposo, como padre, como profesionista politécnico y como ciudadano (...) Con todo el cariño para mis hijos y nietos: Magdalena M. de Guzmán. Junio 30, 1981".
Pero yo no tenía una raqueta en la mano... y había decidido emborracharme una noche antes (cosa que cumplí) para poder terminar con mi momento de tensión... con la gripa que ya era sintomática, y con la irritación que había inundado mi cuerpo, por casi 10 días.
Me considero alguien con una "buena" (o por lo menos superior a la media) capacidad para procesar momentos emocionales de terceros... pero no de "segundos". Cuando gente que me rodea -y que quiero-, la está pasando "no bien"... cuando están tristes... cuando las cosas se ponen como una tarde antes de una lluvia considerable... me afecta. Y me siento mal. Y es ya "normal", o mejor dicho, acostumbro transmitirlo al cuerpo; a veces con problemas digestivos, o con una irritabilidad fuera de órbita... con mareos constantes, dolores de cabeza que no me dejan... etc. Esta vez fue una especie de irritación en mi piel, que atacó mi cara y mi tórax (además de mis talones... de Aquiles), y cuando por fin pude librarme de ellos, mi amiga la gripa vino con todo a mi vida, para dejarme ver que la tristeza estaba presente en mí. Fácil... que estaba triste.
Me di cuenta de ello, cuando pasaban horas sin que yo hablara con nadie -y peor, ni conmigo mismo-. Suelo ser muy tormentoso, olvido que la lluvia también trae frutos y renovación. Yo, por el contrario, sólo veo la inundación y el caos.
La razón de escribir esto, no es otra que el de compartir en qué momento determiné intentar terminar con esto.
La madrugada del sábado, me despertó una alarma que olvidé apagar de mi teléfono celular (el cual uso también como despertador de lunes a viernes). Eran cerca de las seis de la mañana, y sentía mucho frío (seguramente efecto del alcohol que continuaba haciendo estragos en mi cuerpo). Tardé en dormir de nuevo... comencé a pensar en todo lo que me llevó a sentirme así: amigos, familia... mi vida... la historia que veo día con día escribirse en el mundo.
Hablar de puntos finales... no ha sido -tampoco- mi estilo. Hablar, es por el contrario, lo que me gusta. Lo que necesito hacer para sentirme bien. Hablar de puntos suspensivos... es en cambio, algo que debo hacer.
Comencé a llorar... todo empezaba a fluir. No necesitaba tomar tequilas como pendejo, o hacer cosas como idiota... para hacer que la "cosa pasara"... necesitaba hablar conmigo. Entender, y escuchar... cuáles eran mis miedos de todo lo que había escuchado, leído y visto... pero peor aún (o más importante aún)... de todo lo que había pensado.
Lloré lo suficiente... sin exagerar, sólo lo suficiente.
Y volví a dormir.
Aproximadamente seis horas después, estaba con un humor un tanto más tranquilo, pero aún... con ese sabor a: "espero que recuerdes bien lo que pasó en la mañana... espero que no te vuelvas a quedar callado". Veía un partido que seguramente se volverá hito en la historia del tenis en Wimbledon. Un tenista -al que admiro mucho- estaba siendo atacado de forma directa por él mismo. Algo no estaba en conexión consigo mismo. No estaba jugando como todos sabemos puede jugar... y juega normalmente. Los comentaristas eran duros con él: "mirá Lalo (un argentino hablaba) que no es el Nole que conocemos" ... "algo le pasa a Joker"... "bueno pero qué será... será su alergia de nuevo"...
Yo... callado... veía.
Y entonces pasó:
http://www.youtube.com/watch?v=1KALo1kygo4
Y me paré gritando... aplaudí... grité mas... y le llamé a mi novio... a quien necesitaba más en ese momento de soledad... para contarle lo que había visto (y que les comparto en el enlace de arriba).
Explotó... se enojó... destruyó su raqueta... perdió el set... y a partir de ahí... comenzó a jugar para ganar en el 3er. match point del 4to. Set, del torneo más lindo de toda la gira del Tenis. Puedo asegurar... que "Nole"... habló consigo mismo.
Agradecí el que alguien se enojara, ¡que alguien hablara!... que ese alguien, sea alguien a quien yo admiro... ¡y neta que lo admiro! El hablar, se puede hacer de muchas formas... Emborracharte -a solicitud- es una forma de hablar... el hablar -con palabras- del por qué esa borrachera, cambia la situación.
Por la noche, terminando de ver una muy emotiva película italiana, rompí en llanto junto a mi novio... le dije que estaba triste... y que a veces me cuesta entender qué está pasando... me cuesta entender el mundo... me cuesta no poder hablarlo, cuando de eso se trata para mi... de hablar. Y hablando... me sentí mejor.
Hace unas semanas... mi hermana me platicó que encontró una carta que mi abuela materna escribió en el año de 1981, dos años antes de que yo naciera. No hablaré del contexto... pues es un poco engorroso, y también, porque se entiende, es algo familiar... pero cuando me dio a leer la carta... me dio gusto, saber... que alguien en mi familia nos alienta a seguir, y a estar bien.
Sé que la tristeza, y por ende la gripa, se irán pronto. Sé ...que volveré a hablar... de lo contrario... tendré que destruir mi raqueta y el juez de línea me amonestará por "abuso de raqueta"... ¡Por Dios en qué mundo vivimos!
Un abrazo...
Leo.
"Sé que aún nos quedan camino que andar; pero también sé que, suceda lo que suceda, lo andarás con la frente en alto y la satisfacción de haber cumplido como hijo, como esposo, como padre, como profesionista politécnico y como ciudadano (...) Con todo el cariño para mis hijos y nietos: Magdalena M. de Guzmán. Junio 30, 1981".
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