domingo, 26 de diciembre de 2010

...El Memorial...

(no quiero que mi vida sea cuestionada por extraños, o que se haga mal uso de esto... asi que dejaré algunas cosas a la imaginación...)

Según el reloj de mi computadora, son las 12:59 de la madrugada del lunes... y no puedo dormir. He sido invadido por el tan terrible insomnio, que no tiene el menor grado de compasión por alguien que trabaja, y debe despertarse a las 6:30 si no quiere llegar tarde.

Recuerdo una clase de un profesor (Zarco) en el que hablábamos (seguro al mencionado profesor, le dará gusto saber que me refiero a sus clases como un diálogo, entre varios, y no como un monólogo, como alguna vez lo sugerí, en apelación directa a su conocimiento) del insomnio. Comentó palabras mas... jajaja, que el insomnio se presenta cuando uno no para de pensar en algo. Y bien... ¿en qué no dejo de pensar?... bueno, en que tal vez esta sea la única oportunidad que tenga para escribir-les el último correo del año, en este ejercicio que tengo (el cual cada vez se hace menos frecuente) de mandarles de vez en vez algunas líneas, para poder dejar un poco mas tranquila mi mente.

Desde hace varios días comencé a pensar en qué podría escribir en este último correo electrónico. Recordé que en muchos de estos correos (de fin de año) hacía como un recuento de mi vida en ese año... cosa que hoy me resultaría un tanto aburrido. Y, cuestión rara, sabía (o sé) mas o menos, qué es lo que quería compartirles, pero mientas daba vueltas en mi cama y mi perro ("Salchichudo") se molestaba porque no lo dejaba descansar tampoco a él, pensé en qué era lo que realmente quería decir, compartiéndoles mi historia, mi "momento" con "...El Memorial..."

Hace aproximadamente 2 meses, visité el Museo Memoria y Tolerancia, ubicado (como casi todos saben, o espero que sepan... o se los comparto) en Av. Juárez, en la llamada "Plaza Juárez". Tenía 2 semanas de haber sido abierto al público, y por una extraña razón, decidimos pagar el recorrido "guiado". Digo "extraña razón" porque era la 1a. vez que yo recuerde, que pagábamos por recibir la atención de un guía (un chico llamado "Víctor"). El museo, como tal vez sepan, aborda un tema no fácil para algunas personas (entre ellas, yo) como es el tema de el horror que puede causar el ser humano, para otro ser humano... para su misma especie, y para su entorno. El museo aborda distintas masacres que a lo largo de la historia (Siglo XX) sucedieron en el mundo. Estas masacres son conocidas como genocidios. El museo, tiene una colección soprendente e impactante de lo ocurrido en el nazismo, y con el holocausto judío. No es un museo, digamos, que deje la sensación que causa el "admirar una estatua" o "ver un cuadro de Dalí"...

Es algo completamente diferente.

Conforme íbamos recorriendo las salas del museo, un sentimiento se hacía presente en mí... la tristeza. Me sentía muy triste por lo que veía, escuchaba, y por sobretodo, por la sensación de contagio que me venía de quienes también estaban en ese recorrido... era silencio... asombro... condena... horror... tristeza.

Llegamos a una sala donde se proyecta un video, con el cual se comienza el cierre de la sección que toca directamente el holocausto judío... y yo me senté para verlo en forma de "concha"... digamos, en "posición fetal", porque me sentía muy, pero muy triste de todo lo que había visto ahí... de lo que sabía (sé) ocurrió también y por distintas situaciones no es mencionado en el museo... y por el hecho de que ese "acontecimiento"... esa parte de la historia, fue causada por el hombre... y permitida por el hombre.

Pasamos el video, y llegamos a una sala, donde se nos dijo: (palabra mas) "este es un memorial, dedicado a todos los niños que murieron en los campos de concentración, y en general, en el holocausto (...) pueden entrar". La construcción (no entraré en detalles) es un cubo, el cual permite la entrada a su interior y uno ve, y siente algo... que me conmovió hasta las lágrimas.

Creo que nadie lo notó... de todos los que entraron... (inclusive, con quien yo iba al museo). Fui de los primeros en entrar... salí rápido. (Me está empezando a dar sueño... mi experimento parece funcionar). Esperé a que todos entraran... lo veían, y decían cosas como "que bonito"... "mira allá"... "¿ya viste?"... El guía siguió, y pasaron a otra sala, de la cual decidí regresar para volver a entrar yo solo, y que no hubiera gente.

Lo que sentí, me "pudo" mucho... a lo lejos escuchaba al guía diciendo cosas como: "y las guerras fueron generadas por..." "y el petróleo es un factor" "guerras de carácter económicas" "el ser humano" "no debemos" "creo..."

Cada vez escuchaba menos... mi propósito, era estar ahí, en ese lugar, y "sentir" algo. Sentí... "paz". Sentí algo que por mas burlas que pueda recibir... se puede identificar como algo muy bonito... como estar conectado con algo, ver la luz que ahí se juega entre pequeños recuadros... ver el espacio que ahí lucha con su estrechez... estar uno en medio... Sentí algo, muy bonito... sentí... que el museo había logrado su propósito conmigo.

Unos días después, llegué a mi sesión de los lunes por la noche, para hablar conmigo, e intentar escuchar lo que dice, o cómo se manifiesta mi inconsciente.

Ese día, comencé a hablar mucho de mi infancia. Así transcurrirían las siguientes sesiones, hasta llegar a una, cuyo resultado fue una bomba. Hablando de mi, y de mi forma de cómo me conecto sexualmente con otro ser humano (que forma tan diplomática de decir, de cómo cojo, y me gusta coger...) se presentó un pensamiento aislado en mi mente, el cual en un momento no creí tendría la menor importancia...

"... ¿le he comentado que cuando tenía como 4 o 5 años, yo..."

Y de ahí, salí temblando. Las piernas me temblaban, la mano me temblaba... reía pero me sentía MUY raro... sentía que había dado en el clavo, de por qué soy gay... sentía que una de las preguntas que me llevaron a un psicoanálisis había comenzado a tener rostro...

El cubo... la altura (a la cual, por cierto, le tengo miedo)... la luz... el vértigo... el hombre (como género)... el "sentir"... la excitación... y yo.

Todo eso, me causó salir y necesitar INMEDIATAMENTE devorarme una "garibaldi" (mejor conocida para mi como "enchochada") de "El Globo".

Al llegar diciembre, hablaba en análisis de no "sentir" que hubiera llegado diciembre, y de sentirme "ajeno" a la mayoría de las celebraciones que ocurren en este mes. Creo, en este "madrugador" momento, que era un "rehusarme" a salir de vacaciones, a tener una pausa en mis lunes de análisis. Porque, como el inconsciente no tiene días festivos, qué iba a hacer yo por dos semanas con toda esta información... y sin poder darle salida.

¿Pues qué creen?... Escribir... jajajaja...

Mi año cierra, afortunadamente bien. Contento de que ustedes estén, de una u otra forma, bien en mi vida, y hasta donde sé... bien en sus vidas. Contento porque este año, cierra tras yo haber sentido por un momento (muy al principio) que me ahogaba... y por otros, que me podía convertir en un posible asesino, si es que lograba salir de mi mediocridad...

Hoy, me siento bien... ni ahogado, ni mediocre...

"Me siento"... (ja)... bien... (si albur eh!)

Espero, que ustedes también. Saben que son importantes en mi vida, pues llevo años escribiéndolo. Espero, si han llegado a este punto del cyber-escrito... ustedes "sientan" el cariño y afecto, pero sobre todo, lo importantes que realmente son, para yo considerarme alguien feliz... y muy afortunado.

Espero no agarrarme a mentadas de madre con alguno de ustedes en el siguiente año, y si sí, que sea por algo verdaderamente importante.

Que tengan una extraordinarias fiestas... sé que algunos ya comenzaron con la celebración de la Navidad... y se preparan para la que a mi me representa la mayor fecha de todo el año... el año nuevo.

Constrúyanse un extraordinario año 2011...

Imagínense que les doy un abrazo muy afectuoso... y yo haré lo mismo, con cada de uno de ustedes.

Los quiero... y buenas noches.

"no recuerdo si él me sostenía y brincábamos juntos... o era por separado".

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