lunes, 31 de diciembre de 2012

...wow, un planetota...

Queridos amigos... 

Por alguna extraña razón "no tuve tiempo" de escribir mi ya casi tradicional correo, donde les confiero no otra cosa, que no sea mucha felicidad... Así que decidí tomar el teclado de mi iPad, el cual es un insulto para escribir, porque tengo que escribir "de a dedito", cuando yo sé usar 10 dedos de ambas manos para escribir a más de 80 golpes por minuto, para escribírselos.

Como ya también es casi una tradición, iniciaré diciéndoles que no haré un recuento de mi año... Y como también es una tradición ya, comenzaré por hacerlo... Solo que de manera diferente. 

Este año, en enero... Conocí a alguien, cuya personalidad me pudo encantar. Lo mejor fue haber tenido la oportunidad de viajar con ella a Mazatlán a Tokio, a Paris... A muchísimas ciudades donde Karen Nieto, La Mujer que Buceó dentro del Corazón del Mundo, llevó su gran idea de crear un mecanismo para la reproducción de atunes premuim... Y tener su primer orgasmo en un baño de un hotel en Japón. 

En febrero... Viajé de nuevo a Buenos Aires. La ciudad mágica, la ciudad que me apasiona, que me recuerda tanto a Carlos. En esta ocasión, fui no sólo a la ciudad porteña, sino también a la casa de Néstor y Cristina en la sureñísima ciudad de Río Gallegos, donde dicen que el viento ártico cala los huesos... A unos 500 kilómetros continentales de las Islas Malvinas. Ahí fue donde conocí a La Presidenta, Historia de una Vida... Y me encantó saber que, de ahí, del corazón de la gente, es de donde saca la fuerza Cristina. 

El 1o. De Marzo, lo que había temido por mucho tiempo, ocurrió. El corazón de mi padre se detuvo en punto de las 6:05 de la tarde... Su despedida fue discreta... Su vida, y el impacto que tuvo -y tiene- en la mía, no lo es...

En abril viajé a Corea del Norte... Ese viaje, se los juro, que me impactó... Me dejó helado... Conocer a la señora Ho, y saber tanto, tantísimo de su vida... Del cómo murió su esposo, en la gran hambruna que azotó a ese país en los 90tas, me hace pensar en ella cada que como un plato de arroz. El asunto NO es menor... Conocer al Querido Líder, Vivir en Corea del Norte, me dejó pensando meses... Meses.

Mayo dejó ver cómo la vida siempre se abre camino... Llegó al mundo Diana Paula, mi sobrina, quien como saben, creo se enamoró de algún médico, porque durante mayo, junio y julio, Diana estuvo hospitalizada más de 1 mes y medio... Hoy es una niña sana, y llora si no la cargas... Le estoy enseñando a cantar tangos... En silencio le susurro: "nací en un barrio donde el lujo fue un albur, por eso tengo el corazón mirando al sur"...

Y llegó agosto y el vuelo salió una hora tarde. Junto a mi, Kevin, me recordó el porqué estudié psicología... Ahí, a 36,000 pies de altura sobre el océano atlántico, Kevin me habló de sus ataques de pánico... Y de lo que le ocurría cuando pensaba que su novia lo dejaba. Kevin -que obvio no se llama Kevin- se despidió de mi en el aeropuerto madrileño de Barajas... Lo último que supe de él, es que comía en Brujas, auténticos chocolates Belgas. Junto a su novia.

Y llegó Hungría. Y llegó Budapest... Y re descubrí un motivo adicional para vivir... "Mathias ha muerto... ¡Y también murió la justicia!"...

Y llegó Polonia... Y sonreí en Cracovia... Y lloré en Auschwitz... Y canté y bailé en Varsovia... Y me enteré por qué los polacos quieren tanto al mexicano... En ese bar tan raro al que Kuba, un director de cine, me llevó casi a fuerzas... Polonia, me regresó a la vida... Así como ellos lo lograron, hace 73 años.

Y llegó septiembre... Y dos conocidos se burlaron de la causa judía... Y decidí alejarme de ellos. "Leonardo... ¡Nunca olvides!"

Y en octubre me operaron... Y tuve tanto miedo... Que neta parecía maricón. Miguel, mi mejor amigo... Y uno de los seres humanos a quien más quiero, me demostró -una vez más- que hay gente que me quiere... Y mucho. Cuando me pusieron el sedante y mi cuerpo se dormía, vi la luz de la mesa del quirófano, la cual se veía roja- y dije: "...wow, un planetota...". Lo último que pensé fue que todo se veía más divertido en Dr. House.

Y llegó noviembre... Y El Año con Shopenhauer no me caló. Y me di cuenta qué tan sola está mi vida...

Y llegó diciembre. Y Miguel se va... Y como despedida, me abrazó de la forma más extraña... Más linda... Y Navidad me aburre... Y decidí viajar de nuevo a La Ciudad que el Diablo se Llevó, y por ésta noche, y hasta que alguien compruebe lo contrario, también ser inmortal. Como, Feliks, Kasimericz, Liudwik y San Eugenio de Varsovia...

Así que, como ven, mi año tuvo de todo... Lágrimas, risas, pañales, féretros... Libros, vino, pasaportes, ciudades, dumplings (yummy), vinos rosados húngaros, helados, pasteles, tangos... cogidas, besos... Y abrazos -algunos, de esos que te duran toda la vida-.

Así que (again)... De verdad, ¡Neta! Que espero que el siguiente año... Ustedes, estén ahí...

Bárbaro 2013...!

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