lunes, 9 de marzo de 2009

...tengo dudas enormes...

(escrito el 9 de marzo de 2009).

Les quiero platicar un pensamiento… y una acción.

Fíjense que el sábado, Carlos accedió a ver una película que yo quería ver (lo cual de por sí, ya es de reconocerse… pues en muchas ocasiones resultan un fiasco). “La Duda” (Doubt), es la última película protagonizada por Merryl Streep.

En dicha película, se pueden escuchar 2 discursos bastante interesantes, dados por un sacerdote en Misa… bueno, no sé si son propiamente discursos… o más bien “sermones”… En uno de dichos sermones, el personaje del Sacerdote (Philip Seymour Howard) habla del papel que juega “La Duda”… o el mismo acto de “dudar”… de “cuestionar” la fe… en el caso de las personas seguidoras a una religión. Pone ejemplos claros de incertidumbre… de no saber qué hacer… de tener una sensación de abandono…

El dudar… nos lleva a cuestionar, y al cuestionarnos… pensamos… y es el acto de pensar mismo, la única prueba que tenemos de nuestra existencia… según René Descartes. Fue, si no mal recuerdo, en 1er. Semestre cuando en nuestra clase de Filosofía, nuestra profesora Gabriela Delgado buscaba afanosamente la forma en llevarnos al debate (dudar)… de ahí en adelante se me quedaría grabada la frase “si dudo pienso, por lo tanto existo”… es un silogismo clásico, que intenta resolver una de las eternas “dudas” del ser humano…

¿Cómo saber que existo?...

Esta frase se puede bajar a preguntas más clásicas, que seguramente todos hemos padecido… “¿cómo sé que estoy vivo?... ¿cuál es mi propósito en la vida?... ¿realmente soy importante en la vida?”… Como pasa mucha ocasiones… nos hemos topado con un “concepto”. Una idea, una definición entendida y aceptada… sin embargo… del concepto “vida” y “muerte”, tenemos todo, menos idea de qué sea… ya que para cada quien… es algo distinto.

Acá viene la historia…

Hace un par de semanas, recibí un correo electrónico de alguien a quien le tengo mucho, pero mucho aprecio… en el cual me decía que una persona cercana había tenido un sueño, o una premonición de que se avecinaba un gran terremoto en la Ciudad de México… tan terrible sonaba el panorama que planteaba el correo electrónico, que en verdad de solo leerlo (y pensar, o imaginarme la escena… la piel se me enriscaba). Este correo electrónico (como cualquier otro que intenta sostener un argumento) se amparaba en otras 2 personas que habían tenido esta misma premonición… (una de ellas, una reconocida astróloga).

Como es de esperarse, mi escepticismo salió a relucir, y me dijo todo lo que ya todos sabemos… que un temblor no se puede predecir… que la astrología no tiene una base 100% científica, o al menos, no se tiene registrado procedimiento válido alguno para que por medio de las estrellas y los sueños, uno obtenga datos duros del día, y la hora en que un desastre pudiera ocurrir.

Le respondí a esta persona (a quien reitero… quiero mucho) diciéndole que no creía en esa situación… dándole razones del por qué… y agradeciéndole su preocupación por mi…

Y después dudé… y copié a Carlos en ese correo electrónico, pidiéndole que extremara precauciones ese día…

Por la noche, como es costumbre, hablé por teléfono con Carlos, y le dije mi opinión sobre las creencias de los desastres… le dije que debíamos prestar atención, y recordar que en épocas de crisis el hombre –el ser humano- siempre ha inventado relatos terroríficos sobre cosas que vendrán y destruirán nuestra vida, tal y como la conocemos (destruirán nuestra seguridad… nuestra certeza). Carlos y yo mencionamos algunos ejemplos… “El Chupacabras” (crisis económica del 95 en México… devaluación del peso vs. Dólar de más del 100%... inflación por los cielos, desempleo… gente suicidándose en el metro por no pagar deudas)… “La Banda… Sangre”… (momento político de difícil situación… en la cual se avecinaba el desafuero del Peje, al cual las encuestas le asignaban un enorme apoyo político… y posibles revueltas sociales)… el famosísimo Y2K… (donde las tostadoras nos iban a corretear por una falla en su sistema del “00”)… etc. Etc.

Las crisis, sea cual sea su fuente, generan incertidumbre… lo sabemos… ¡¡¡¡y estoy hablando de cualquier tipo de crisis!!!!

Crisis económica, crisis de salud… crisis amorosa… etc… lo más terrible para un buen obsesivo, es que rompan la tranquilidad que le da su rutina… y no necesariamente uno debe ser obsesivo… tomemos esa característica, o “virtud”… jajaja, si se quiere, vista de forma social.

Si una sociedad… ve interrumpida de forma abrupta su posibilidad de desarrollo, sólo escucha que todo está terrible, y que NADIE sabe cómo y cuándo va a terminar…

El NO SABER COMO… afecta.

Entonces uno (cualquiera lo hemos hecho) comienza a especular… con números (ej: el dólar va a llegar a $18 pesos en diciembre)… con noticias (ej: Roberto Hernandez va a comprar Banamex a Citi)… con escenarios (ej: López Obrador va a iniciar una revuelta social, y derrocará a Calderón)… con realidades (ej: Calderón cederá, y extraditarán a Florence Cazzes)… con sueños (ej: viene un gran temblor, y destruirá México)…

Especular… es tomar una imagen de “otra” forma, a su real.

Es algo difícil de entender… al menos para mi… Especular, es (entre otras cosas)… ver la foto… sabiendo que tiene algo “fuera de foto”…

PD.: estoy hablando de especular, en términos de un mecanismo…

Y el problema NO es que se haga… sino cómo se hace… con qué fines…

Es también evidente que, en ocasiones… no se hace con dolo… es decir… no es lo mismo “especular vs. El Peso Mexicano”… que “especular sobre un tema social”.

Volviendo al tema… cuando escuché el discurso del sacerdote… me vino a la mente todo lo que les estoy diciendo… y es que en cierto sentido, guardé con recelo la “presunta información del temblor” (porque al final de cuentas, es “presunta” hasta que no ocurra)… para no generar un ambiente de terror… como en el anterior chisme de temblor, que por cierto, tuvo que ser desmentido por Alejandro Encinas (cuando era jefe de Gobierno del D.F… y el Peje bloqueaba Reforma… ya ven… otro ejemplo)…

Dudé del por qué de mi acción… que repito, fue “en teoría” sustentada en mi no creencia de este tipo de premoniciones…

Reaccioné ante el drama de la película, y me vi involucrado… ya que en ocasiones (creo que aplica a todos nosotros) actuamos con tanta determinación… con tanta seguridad de que estamos haciendo lo correcto… con tanta certeza de saber el por qué… de tener hechos que sustenten nuestra acción… que, literalmente… nos quedamos ciegos.

No me avergüenza decir que tuve miedo al re-imaginar una ciudad destruida por un terremoto… y los efectos que éste pudiera tener… pensé sobre todo en la gente que perdería la cordura, y literalmente… se volverían locos… pensé en si mi familia estaría entre las víctimas… pensé, pensé y pensé… También… tuve que “descartar” (ja) la parte que involucra a mis deseos inconscientes, que se habían insertado ya en mi pensamiento, generándome dolores de cabeza, y sufrimientos no necesarios…

Pero la mayor de mis intrigas… era intentar resolver si me había guardado una información valiosa… que en un futuro me haría arrepentirme de haberlo hecho…

Tal vez la monja Aluysios, y yo… no seamos tan diferentes… o por lo menos en ese preciso momento… me hizo darme cuenta que yo también, en ocasiones…

…tengo dudas enormes… (I have such tremendous doubts…me encantó esa frase.…

Según esto… el gran temblor ocurriría el 17 o el 27 de marzo, entre 10 y 12 de la mañana…

Por favor… extremen precauciones.
P.D.: dejando el terror detrás… les platico una historia breve… cuando yo era becario en el Claustro, mi jefa (la inigualable e inolvidable Rosy Laura Castellanos) se emocionó tanto cuando otro becario (de la carrera de Comunicación) le dijo que ya había terminado la nueva página de Internet, que mandó pedir una botellita de vino para celebrar… pues el Claustro, estrenaría página esa tarde. Bueno, pues después de mucho pensarlo, logré (y no fue nada difícil) hacer un Blog. BIENVENID@

1 comentario:

  1. La duda nos coloca en medio de una poza de agua cubierta con neblina. De nosotros dependerá quedarnos allí flotando, rendirnos y hundirnos o intentar nadar en alguna dirección con la confianza de que la orilla que alcancemos puede ser el inicio de un camino mejor.

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