(escrito el martes 9 de diciembre de 2008).
Antes de iniciar mi día laboral… el cual el día de hoy será un tanto breve, pues a las 11 me tengo que salir disparado a una comida de fin de año… Les quiero compartir una recomendación excepcional de una película que no pueden dejar de ver.
Hace un par de meses la vi en un Mix Up, y no me decidí a comprarla, pese a que en ella aparece ni más ni menos que Juliane Moore… (quien también aparece en Las Horas… La Mano que Mece la Cuna, Lejos del Cielo, Hannibal y más recientemente en Ceguera –como la mujer que no se queda ciega-). Sin embargo, hace unos días un compañero en el trabajo me comentó que la había rentado, y que él se había quedado dormido, y la persona que lo acompañaba decidió apagarla después de una “escena muy fuerte” (que escándalo… que barbaridad). Ese fue el comentario que detonó mi decisión por comprar la película, y ayer en la noche llegó el momento de verla.
Incesto (Savage Grace) es, por mucho, una obra de arte en plenitud… una magnifica historia (basada en un hecho verídico) de la relación familiar, y sobre todo, relación madre-hijo padre disminuido, en medio de un contexto atractivo para todos.
La película, que como bien señala su nombre en español, muestra cómo se da una relación que en un momento, se trastoca por la pérdida del orden familiar, la regla básica… la ley de la prohibición del incesto… del cómo la figura materna (“la madre del psicótico”… ¡¡no saben cuántas veces me llegó esa frase a la mente!!…) se presenta cono una viva representación del poder… de lo fálico. De cómo la figura paterna está diluida en el discurso… y en la no acción (eso es súper interesante)…
Y finalmente (o más bien, en todo el transcurso de la película) el hijo, interpretado soberbiamente… (digo, casi me paro a aplaudir) por el mismo actor que si ustedes vieron esa película (magistral también) es aquel que interrumpe las oraciones de la Reina Isabel… para amenazarla con una pistola que no estaba cargada y le gira… “Elizabeth… hore!!”.
El hijo, está atrapado totalmente en la madre… es increíble como llevan a cabo esa interpretación… el hijo… está absorbido por la madre… Hay dos escenas que muestran ese hecho, dos escenas que si ustedes pueden (y sé que lo saben hacer) leer la mirada, los dejaran atónitos.
Lo que me interesa comentar con ustedes (mas allá de mi resumen // no resumen para no contarles la película) es el final… (¿y cómo lo haré sin contarles la película…?). Bueno, pues haré una conclusión precipitada que espero poder compartir y debatir algún día…
La acción que toma el hijo de la protagonista (cuyo nombre es Barbara) justo al final, no es mas que un reflejo de la locura* que trastoca la relación entre ellos dos, y que lo ha colocado en una posición esquizoide.
¿Por qué digo locura… y por qué la señalo con un asterisco?... Bueno, muy a mi pesar, tengo que citar aquí a alguien que en algún momento me dijo una frase que se me quedó grabada de mala manera cuando estaba haciendo mi Servicio Social en el Hospital Psiquiátrico. En alguna ocasión, caminando por los pasillos, pasó una paciente que estaba en un franco estado de psicosis. Iba gritando que la estaban persiguiendo y que la querían matar, etc. etc.. Yo le pregunté a un residente de Psiquiatría que qué tenía esa persona… y me respondió: “locura Leonardo… ella tiene locura”. Su respuesta fue muy sarcástica, y un tanto agresiva. Pero bueno, el punto no es aquí analizar y preguntarnos por qué se respondió así, sino usar la palabra locura, con la cual yo tengo mis diferencias, para colocar un adjetivo calificativo a una relación.
Aunado a ese tema, en lo personal, no pude dejar a un lado una pregunta que desde hace unos años me rodea con frecuencia… ¿y por qué la homosexualidad?.
Como saben, soy Psicólogo, y durante años he tenido ciertos acercamientos (prácticos y teóricos –creo-) con el Psicoanálisis. Es por tal “corriente” (si es que se le gusta denominar así) que le he logrado dar una explicación al por qué de la homosexualidad… como una salida al Complejo de Edipo. Una estructura que se genera, se establece como pacto inconsciente tras lidiar con excitación-culpa-amor-desafío.
Alguna vez (creo que en 2 o 3er. Semestre) en una clase… creo que era en Psicología de la Adolescencia, se estaba tocando el tema de la homosexualidad, y al mismo tiempo de la relación madre-hijo. Recuerdo muy bien que tuve un poco de miedo, de hacer una pregunta en específico, y le pedí a la compañera que se sentaba a mi lado (que en ese semestre era Fabiola) que la hiciera por mí.
La pregunta era …¿y cómo el homosexual se queda atrapado en el deseo de la madre?...
La profesora se quedó pensando y tras meditarlo (algo que es muy característico en ella) dijo: “no, el homosexual no se queda atrapado en el deseo de la madre… el homosexual se coloca en esa posición (posición materna) y busca entonces, alguien que lo ame, como el amo en esa primera etapa de la relación… en ese primer momento. Da un giro. El psicótico sí se queda atrapado en el deseo de la madre, porque nunca hubo una imagen paterna que rompiera esa relación, y volviera el deseo de la madre… a él, y no al hijo”.
Recuerdo (sin pena ni temor a decirlo) que respiré con alivio… y que dos semanas después, retomé el psicoanálisis (por lo tanto, fue septiembre de 2002).
La relación entre la protagonista de la película, y su hijo… me puso por momentos en una situación algo comprometida… al buscar desesperadamente un espacio donde se marcara la separación del hijo, con su castrante madre.
Pero ese espacio, nunca llegó.
Creo (y esta es mi conclusión) que la acción que lleva a cabo el hijo al final de la película, dentro de toda la relación… pareciera un acto de independencia, un “hasta aquí”…
Todo esto… envuelto en locura.
Les recomiendo mucho ver Incesto. Les recomiendo ponerle mucha atención… escuchar detenidamente las cartas que el hijo le escribe al padre… ya que en una de ellas… está la palabra que uno busca por mucho tiempo… y que pareciera dar un juego, un “trueque” a la promesa de largo plazo…
Les recomiendo tener cigarros a la mano… porque se les van a antojar… (ja ja ja).
Véanla… y platicamos.
Les mando un abrazo.
Hace un par de meses la vi en un Mix Up, y no me decidí a comprarla, pese a que en ella aparece ni más ni menos que Juliane Moore… (quien también aparece en Las Horas… La Mano que Mece la Cuna, Lejos del Cielo, Hannibal y más recientemente en Ceguera –como la mujer que no se queda ciega-). Sin embargo, hace unos días un compañero en el trabajo me comentó que la había rentado, y que él se había quedado dormido, y la persona que lo acompañaba decidió apagarla después de una “escena muy fuerte” (que escándalo… que barbaridad). Ese fue el comentario que detonó mi decisión por comprar la película, y ayer en la noche llegó el momento de verla.
Incesto (Savage Grace) es, por mucho, una obra de arte en plenitud… una magnifica historia (basada en un hecho verídico) de la relación familiar, y sobre todo, relación madre-hijo padre disminuido, en medio de un contexto atractivo para todos.
La película, que como bien señala su nombre en español, muestra cómo se da una relación que en un momento, se trastoca por la pérdida del orden familiar, la regla básica… la ley de la prohibición del incesto… del cómo la figura materna (“la madre del psicótico”… ¡¡no saben cuántas veces me llegó esa frase a la mente!!…) se presenta cono una viva representación del poder… de lo fálico. De cómo la figura paterna está diluida en el discurso… y en la no acción (eso es súper interesante)…
Y finalmente (o más bien, en todo el transcurso de la película) el hijo, interpretado soberbiamente… (digo, casi me paro a aplaudir) por el mismo actor que si ustedes vieron esa película (magistral también) es aquel que interrumpe las oraciones de la Reina Isabel… para amenazarla con una pistola que no estaba cargada y le gira… “Elizabeth… hore!!”.
El hijo, está atrapado totalmente en la madre… es increíble como llevan a cabo esa interpretación… el hijo… está absorbido por la madre… Hay dos escenas que muestran ese hecho, dos escenas que si ustedes pueden (y sé que lo saben hacer) leer la mirada, los dejaran atónitos.
Lo que me interesa comentar con ustedes (mas allá de mi resumen // no resumen para no contarles la película) es el final… (¿y cómo lo haré sin contarles la película…?). Bueno, pues haré una conclusión precipitada que espero poder compartir y debatir algún día…
La acción que toma el hijo de la protagonista (cuyo nombre es Barbara) justo al final, no es mas que un reflejo de la locura* que trastoca la relación entre ellos dos, y que lo ha colocado en una posición esquizoide.
¿Por qué digo locura… y por qué la señalo con un asterisco?... Bueno, muy a mi pesar, tengo que citar aquí a alguien que en algún momento me dijo una frase que se me quedó grabada de mala manera cuando estaba haciendo mi Servicio Social en el Hospital Psiquiátrico. En alguna ocasión, caminando por los pasillos, pasó una paciente que estaba en un franco estado de psicosis. Iba gritando que la estaban persiguiendo y que la querían matar, etc. etc.. Yo le pregunté a un residente de Psiquiatría que qué tenía esa persona… y me respondió: “locura Leonardo… ella tiene locura”. Su respuesta fue muy sarcástica, y un tanto agresiva. Pero bueno, el punto no es aquí analizar y preguntarnos por qué se respondió así, sino usar la palabra locura, con la cual yo tengo mis diferencias, para colocar un adjetivo calificativo a una relación.
Aunado a ese tema, en lo personal, no pude dejar a un lado una pregunta que desde hace unos años me rodea con frecuencia… ¿y por qué la homosexualidad?.
Como saben, soy Psicólogo, y durante años he tenido ciertos acercamientos (prácticos y teóricos –creo-) con el Psicoanálisis. Es por tal “corriente” (si es que se le gusta denominar así) que le he logrado dar una explicación al por qué de la homosexualidad… como una salida al Complejo de Edipo. Una estructura que se genera, se establece como pacto inconsciente tras lidiar con excitación-culpa-amor-desafío.
Alguna vez (creo que en 2 o 3er. Semestre) en una clase… creo que era en Psicología de la Adolescencia, se estaba tocando el tema de la homosexualidad, y al mismo tiempo de la relación madre-hijo. Recuerdo muy bien que tuve un poco de miedo, de hacer una pregunta en específico, y le pedí a la compañera que se sentaba a mi lado (que en ese semestre era Fabiola) que la hiciera por mí.
La pregunta era …¿y cómo el homosexual se queda atrapado en el deseo de la madre?...
La profesora se quedó pensando y tras meditarlo (algo que es muy característico en ella) dijo: “no, el homosexual no se queda atrapado en el deseo de la madre… el homosexual se coloca en esa posición (posición materna) y busca entonces, alguien que lo ame, como el amo en esa primera etapa de la relación… en ese primer momento. Da un giro. El psicótico sí se queda atrapado en el deseo de la madre, porque nunca hubo una imagen paterna que rompiera esa relación, y volviera el deseo de la madre… a él, y no al hijo”.
Recuerdo (sin pena ni temor a decirlo) que respiré con alivio… y que dos semanas después, retomé el psicoanálisis (por lo tanto, fue septiembre de 2002).
La relación entre la protagonista de la película, y su hijo… me puso por momentos en una situación algo comprometida… al buscar desesperadamente un espacio donde se marcara la separación del hijo, con su castrante madre.
Pero ese espacio, nunca llegó.
Creo (y esta es mi conclusión) que la acción que lleva a cabo el hijo al final de la película, dentro de toda la relación… pareciera un acto de independencia, un “hasta aquí”…
Todo esto… envuelto en locura.
Les recomiendo mucho ver Incesto. Les recomiendo ponerle mucha atención… escuchar detenidamente las cartas que el hijo le escribe al padre… ya que en una de ellas… está la palabra que uno busca por mucho tiempo… y que pareciera dar un juego, un “trueque” a la promesa de largo plazo…
Les recomiendo tener cigarros a la mano… porque se les van a antojar… (ja ja ja).
Véanla… y platicamos.
Les mando un abrazo.
Meses después a tu correo la vi, la vi y quedé atónita... excelente recomendación... Leo, me invaden tantas sensaciones buenas al leerte ahora en tu blog... es recordarte en cada momento que enviabas una de estas historias.
ResponderEliminarGracias por tus comentarios.
Besos