La semana pasada, el viernes específicamente… fue un día de pesadilla.
Todo inició bien… con mis clases de tenis a las 10 de la mañana… con un desayuno nutritivo a las 11.30… arreglarme para ir a comer con Carlos… y salir listo.
Ahí estuvo el problema, me vi enfrentándome en un día “supuestamente” festivo, al terrible tráfico capitalino… claxonazos por aquí… insultos por allá… etc., etc. Mi nivel de molestia se fue incrementando conforme los minutos pasaban… me tuve que salir de un restaurante porque el ruido era insoportable… entramos a otro restaurante, donde la mesera aventaba los cubiertos como si fueran zapatos a Bush… al pizzero, se le cayó la madre esa de metal que metes al horno para sostener las pizzas, y evidentemente hizo un escándalo… batieron récord en no pelaros para atendernos… etc., etc… Al final, cuando ya no podía más, sucedió en mi algo que es (lo juro) muy poco común… me extraje… me salí de mis casillas… me enfurecí… me indigné… y me vi en la penosa necesidad de mentarle la madre a un cajero de Liverpool, y además de insultar a su madre… le añadí que era un pendejo.
Tras la explosión, viene el recuento de los daños.
Mi mal humor ha estado presente estos últimos días, y no ha sido nada grato… a pesar de que a cualquiera le pudiera parecer gracioso, insultar a la gente a mentadas, no es sino un reflejo de lo agresivo que está el ambiente.
Cuando iba manejando de vuelta a casa, ya por Eje Central, justo en el entronque con La Morena, a mi lado venía un Chevy que tenía una estampa que me logró sacar una sonrisa… la estampa (colocada en la defensa trasera) decía: PINCHE BUSH.
Reí y reí… y reí aun más cuando pensé que a un compañero de la Universidad (el DJ) le encantaría tener una estampa así…
Pasó el día, y llegó el sábado, donde intenté mejorar mi ánimo, pero tuve sin embargo… algunos sobresaltos… así siguió mi semana, hasta ayer, cuando en definitiva me detuve a mentarle la madre (bueno, ¡¡pero yo no entiendo!!) a un policía justo en frente de Galerías de las Estrellas… fue tal mi absorción de furia, que detuve el auto, bajé la ventana (mientras todos me tocaban el claxon e insultaban para “invitarme a acelerar”) para que mis gritos le llegaran a su destino: un policía de tránsito que a mi parecer, estaba haciendo muy mal su trabajo.
Me temblaba un poco el cuerpo tras el incidente… sudaba… prendí un cigarro… y seguí manejando. Al entrar a uno de mis atajos (en Torcuato Tasso, justo pasando Los Arcos) me topé con otra situación… la cual me obligó a tocar el claxón y gritar (una camioneta no me dejaba pasar)… un tipo que estaba parado en la calle, comenzó a reírse de mi (lo cual, no es muy aconsejable) y se llevó un dedo a la boca en señal de que me callara… Cuando vi esto… frené… con mis dos dedos medios, jalé una polea (o algo así) que está en la palanca de velocidades del carro… puse reversa… se prendieron los foquitos blancos que tanto me gustan de la reversa… llegué a darle la cara al sujeto en cuestión… bajé la ventana (del copiloto) y dije sin reparo alguno:
…“¿Quieres que me calle?”... ¡¡¡cállate tú, PENDEJO!!!”
Al llegar a mi trabajo (aprox. 20 minutos después) intenté sonreír a todo, mientras les comentaba a mis compañeros de trabajo mi “gran hazaña de la mañana”… y 5 de ellos me dijeron, entre risas y sarcasmos: “a mi me sacaron una infracción por mentársela a un policía”…
Lo cual, no es de sorprenderse… puesto que es ilegal insultar a la autoridad… “honrarás a tu padre y a tu madre”… (yeah sure… just give me a minute).
Poco después en el día, me lo tomé con más seriedad… y me dije a mi mismo, que no quería estar insultando a la gente… puesto que no me siento cómodo ni feliz haciéndolo… También influyó que de vuelta a mi casa en la noche, unos tipos justo a mi lado, se agarraron a golpes por un fender-bender que no causó daño alguno… lo que sí causó daño alguno fueron los puñetazos que uno de los tipos le soltaba al dueño del fiesta negro (el golpeado)… cuando vi eso… me quede en shock… no solo porque todos, TODOS, estábamos haciendo “El Peritaje Oficial” (como bien bautizó Rosalinda) del choque… sino porque NADIE hizo nada… solo observábamos cómo se golpeaban sin pudor… y sin piedad… por un acto que a pesar de causar coraje… daño no.
La agresividad que me he notado últimamente, está de una u otra forma, vinculada al momento de estrés que socialmente se vive… y a la temporada navideña… no porque yo sea un Grinch que odie el mundo y que me empeñe a acabar con los pitufos, aunque sea lo último que haga; sino porque “indiferente” o no, a cualquiera de nosotros nos afecta el aire “festivo”, en donde se supone que debe reinar la paz, el amor… los buenos deseos (ayyyy si ayyyyy si)… todo esto con la finalidad de que llegue enero, y nos olvidemos de todo… Bonito, ¿no?
Sé que mucha gente no lo hace, y que en verdad se esmera por construir un ambiente cálido, y agradable… no solo para él, sino para quienes le rodean… pero estoy seguro que ese porcentaje de la población, es menor al 5%...
El número de gente que se siente sola, triste… despechada o como lo quieran llamar, aumenta significativamente, porque a pesar de las fiestas en donde todos somos amigos, el bien nos envuelve (y envuelve a mayor proporción, con una mayor proporción de alcohol en el vaso), la paz reina en el ambiente (aunque haya 7000 muertos en los últimos 2 años, bombas en Morelia, decapitados en todo el país… y lo peor… Marcelo Ebrard dándo entrevistas exclusivas a Tere “La Secre”...) el amor es la dicha (y el de a ladote mienta la madre porque no lo dejaste pasar…).
Es normal sentirse triste de vez en vez…
Recuerdo hace mucho (iba en 3er. Semestre) una ocasión donde estando en sesión de análisis salió al tema que me gusta mucho el grupo de música Coldplay… pero que su música es muy triste, sobre todo la canción de “Sparks”… hubo una serie de asociaciones… donde vino una frase que me causa un cierto aire de nostalgia al recordarla (la frase, la dijo mi psicoanalista, para cerrar una sesión): “es triste… no poder estar triste”…
El problema ahora, es que no me dí oportunidad, ¡¡es mas!!, no quise ni aceptar que estoy un poco triste… y mejor encubrí esa tristeza con agresión… e insulto a la gente, con un afán vago y pueril, de adjudicarles mis problemas…
Ayer por la noche… (después de planchar mi camisa para el día de hoy) me serví una rebanada de pizza, y prendí la televisión a ver Seinfield… estaba decidido a enfrentar el momento… aceptar que no son épocas fáciles… que a pesar lo maravilloso e increíble que fue este año… la situación me agobia… y me preocupa… me angustia. No sé a donde va el asunto… no sé si mañana quiebre otra empresa, no sé si mañana se descubra otro fraude… no sé si mañana muera alguien más de forma horrible (y seguro sí)… no sé… casi nada… de nada…
Y eso, es normal.
Así que decidí caminar… y hoy me vine en metro a mi trabajo… y caminé… mucho… y me siento contento… porque es momento de dejar de mentarle la madre a la gente… y ponerme a ver que pasa conmigo.
Lo que me animó a dar este paso de aceptación de mi momento (la gota que derramó el vaso), fue el ver como 500 veces el video donde le avientan zapatos a Bush… no saben qué coraje tan grande me dio el que no le hayan pegado… ¡¡¡¿Por qué?!!! Por qué ese wey se salva hasta de un pinche zapatazo volador!! ¿Por qué ni un golpe se pudo llevar?... después de haber hecho tanto daño… de generar odio entre la gente, de haber desprestigiado terriblemente a los Estados Unidos de America… Después de convertirse él, con sus acciones, en el representante de odio a los habitantes de su país (muy infantilmente desde mi punto de vista)… después de haber dividido medio oriente, atacado y destruido como sus nalgas a un país… ¡¡¡después de todo lo malo que hizo!!! De mentirle a la gente, al mundo entero… de empeñarse en matar por conseguir intereses económicos…
¡¡¡¡Por qué ni un zapato le pudo poner un madrazo en la jeta!!!! ¡¿Por qué?! ¡Que alguien me lo explique!
Lo peor es la cara de: “Ja… no me diste idiota” que pone cuando esquiva el 1er. Zapato… véanla…
Klein tenía razón… el punto, es destruir el Objeto Malo… a como de lugar… a zapatazos.
La estampa tiene razón: PINCHE BUSH
Todo inició bien… con mis clases de tenis a las 10 de la mañana… con un desayuno nutritivo a las 11.30… arreglarme para ir a comer con Carlos… y salir listo.
Ahí estuvo el problema, me vi enfrentándome en un día “supuestamente” festivo, al terrible tráfico capitalino… claxonazos por aquí… insultos por allá… etc., etc. Mi nivel de molestia se fue incrementando conforme los minutos pasaban… me tuve que salir de un restaurante porque el ruido era insoportable… entramos a otro restaurante, donde la mesera aventaba los cubiertos como si fueran zapatos a Bush… al pizzero, se le cayó la madre esa de metal que metes al horno para sostener las pizzas, y evidentemente hizo un escándalo… batieron récord en no pelaros para atendernos… etc., etc… Al final, cuando ya no podía más, sucedió en mi algo que es (lo juro) muy poco común… me extraje… me salí de mis casillas… me enfurecí… me indigné… y me vi en la penosa necesidad de mentarle la madre a un cajero de Liverpool, y además de insultar a su madre… le añadí que era un pendejo.
Tras la explosión, viene el recuento de los daños.
Mi mal humor ha estado presente estos últimos días, y no ha sido nada grato… a pesar de que a cualquiera le pudiera parecer gracioso, insultar a la gente a mentadas, no es sino un reflejo de lo agresivo que está el ambiente.
Cuando iba manejando de vuelta a casa, ya por Eje Central, justo en el entronque con La Morena, a mi lado venía un Chevy que tenía una estampa que me logró sacar una sonrisa… la estampa (colocada en la defensa trasera) decía: PINCHE BUSH.
Reí y reí… y reí aun más cuando pensé que a un compañero de la Universidad (el DJ) le encantaría tener una estampa así…
Pasó el día, y llegó el sábado, donde intenté mejorar mi ánimo, pero tuve sin embargo… algunos sobresaltos… así siguió mi semana, hasta ayer, cuando en definitiva me detuve a mentarle la madre (bueno, ¡¡pero yo no entiendo!!) a un policía justo en frente de Galerías de las Estrellas… fue tal mi absorción de furia, que detuve el auto, bajé la ventana (mientras todos me tocaban el claxon e insultaban para “invitarme a acelerar”) para que mis gritos le llegaran a su destino: un policía de tránsito que a mi parecer, estaba haciendo muy mal su trabajo.
Me temblaba un poco el cuerpo tras el incidente… sudaba… prendí un cigarro… y seguí manejando. Al entrar a uno de mis atajos (en Torcuato Tasso, justo pasando Los Arcos) me topé con otra situación… la cual me obligó a tocar el claxón y gritar (una camioneta no me dejaba pasar)… un tipo que estaba parado en la calle, comenzó a reírse de mi (lo cual, no es muy aconsejable) y se llevó un dedo a la boca en señal de que me callara… Cuando vi esto… frené… con mis dos dedos medios, jalé una polea (o algo así) que está en la palanca de velocidades del carro… puse reversa… se prendieron los foquitos blancos que tanto me gustan de la reversa… llegué a darle la cara al sujeto en cuestión… bajé la ventana (del copiloto) y dije sin reparo alguno:
…“¿Quieres que me calle?”... ¡¡¡cállate tú, PENDEJO!!!”
Al llegar a mi trabajo (aprox. 20 minutos después) intenté sonreír a todo, mientras les comentaba a mis compañeros de trabajo mi “gran hazaña de la mañana”… y 5 de ellos me dijeron, entre risas y sarcasmos: “a mi me sacaron una infracción por mentársela a un policía”…
Lo cual, no es de sorprenderse… puesto que es ilegal insultar a la autoridad… “honrarás a tu padre y a tu madre”… (yeah sure… just give me a minute).
Poco después en el día, me lo tomé con más seriedad… y me dije a mi mismo, que no quería estar insultando a la gente… puesto que no me siento cómodo ni feliz haciéndolo… También influyó que de vuelta a mi casa en la noche, unos tipos justo a mi lado, se agarraron a golpes por un fender-bender que no causó daño alguno… lo que sí causó daño alguno fueron los puñetazos que uno de los tipos le soltaba al dueño del fiesta negro (el golpeado)… cuando vi eso… me quede en shock… no solo porque todos, TODOS, estábamos haciendo “El Peritaje Oficial” (como bien bautizó Rosalinda) del choque… sino porque NADIE hizo nada… solo observábamos cómo se golpeaban sin pudor… y sin piedad… por un acto que a pesar de causar coraje… daño no.
La agresividad que me he notado últimamente, está de una u otra forma, vinculada al momento de estrés que socialmente se vive… y a la temporada navideña… no porque yo sea un Grinch que odie el mundo y que me empeñe a acabar con los pitufos, aunque sea lo último que haga; sino porque “indiferente” o no, a cualquiera de nosotros nos afecta el aire “festivo”, en donde se supone que debe reinar la paz, el amor… los buenos deseos (ayyyy si ayyyyy si)… todo esto con la finalidad de que llegue enero, y nos olvidemos de todo… Bonito, ¿no?
Sé que mucha gente no lo hace, y que en verdad se esmera por construir un ambiente cálido, y agradable… no solo para él, sino para quienes le rodean… pero estoy seguro que ese porcentaje de la población, es menor al 5%...
El número de gente que se siente sola, triste… despechada o como lo quieran llamar, aumenta significativamente, porque a pesar de las fiestas en donde todos somos amigos, el bien nos envuelve (y envuelve a mayor proporción, con una mayor proporción de alcohol en el vaso), la paz reina en el ambiente (aunque haya 7000 muertos en los últimos 2 años, bombas en Morelia, decapitados en todo el país… y lo peor… Marcelo Ebrard dándo entrevistas exclusivas a Tere “La Secre”...) el amor es la dicha (y el de a lado
Es normal sentirse triste de vez en vez…
Recuerdo hace mucho (iba en 3er. Semestre) una ocasión donde estando en sesión de análisis salió al tema que me gusta mucho el grupo de música Coldplay… pero que su música es muy triste, sobre todo la canción de “Sparks”… hubo una serie de asociaciones… donde vino una frase que me causa un cierto aire de nostalgia al recordarla (la frase, la dijo mi psicoanalista, para cerrar una sesión): “es triste… no poder estar triste”…
El problema ahora, es que no me dí oportunidad, ¡¡es mas!!, no quise ni aceptar que estoy un poco triste… y mejor encubrí esa tristeza con agresión… e insulto a la gente, con un afán vago y pueril, de adjudicarles mis problemas…
Ayer por la noche… (después de planchar mi camisa para el día de hoy) me serví una rebanada de pizza, y prendí la televisión a ver Seinfield… estaba decidido a enfrentar el momento… aceptar que no son épocas fáciles… que a pesar lo maravilloso e increíble que fue este año… la situación me agobia… y me preocupa… me angustia. No sé a donde va el asunto… no sé si mañana quiebre otra empresa, no sé si mañana se descubra otro fraude… no sé si mañana muera alguien más de forma horrible (y seguro sí)… no sé… casi nada… de nada…
Y eso, es normal.
Así que decidí caminar… y hoy me vine en metro a mi trabajo… y caminé… mucho… y me siento contento… porque es momento de dejar de mentarle la madre a la gente… y ponerme a ver que pasa conmigo.
Lo que me animó a dar este paso de aceptación de mi momento (la gota que derramó el vaso), fue el ver como 500 veces el video donde le avientan zapatos a Bush… no saben qué coraje tan grande me dio el que no le hayan pegado… ¡¡¡¿Por qué?!!! Por qué ese wey se salva hasta de un pinche zapatazo volador!! ¿Por qué ni un golpe se pudo llevar?... después de haber hecho tanto daño… de generar odio entre la gente, de haber desprestigiado terriblemente a los Estados Unidos de America… Después de convertirse él, con sus acciones, en el representante de odio a los habitantes de su país (muy infantilmente desde mi punto de vista)… después de haber dividido medio oriente, atacado y destruido como sus nalgas a un país… ¡¡¡después de todo lo malo que hizo!!! De mentirle a la gente, al mundo entero… de empeñarse en matar por conseguir intereses económicos…
¡¡¡¡Por qué ni un zapato le pudo poner un madrazo en la jeta!!!! ¡¿Por qué?! ¡Que alguien me lo explique!
Lo peor es la cara de: “Ja… no me diste idiota” que pone cuando esquiva el 1er. Zapato… véanla…
Klein tenía razón… el punto, es destruir el Objeto Malo… a como de lugar… a zapatazos.
La estampa tiene razón: PINCHE BUSH
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