domingo, 26 de junio de 2011

...que volveré a hablar...

(escrito el 27 de Junio de 2011).




Hubiera hecho lo mismo...

Pero yo no tenía una raqueta en la mano... y había decidido emborracharme una noche antes (cosa que cumplí) para poder terminar con mi momento de tensión... con la gripa que ya era sintomática, y con la irritación que había inundado mi cuerpo, por casi 10 días.

Me considero alguien con una "buena" (o por lo menos superior a la media) capacidad para procesar momentos emocionales de terceros... pero no de "segundos". Cuando gente que me rodea -y que quiero-, la está pasando "no bien"... cuando están tristes... cuando las cosas se ponen como una tarde antes de una lluvia considerable... me afecta. Y me siento mal. Y es ya "normal", o mejor dicho, acostumbro transmitirlo al cuerpo; a veces con problemas digestivos, o con una irritabilidad fuera de órbita... con mareos constantes, dolores de cabeza que no me dejan... etc. Esta vez fue una especie de irritación en mi piel, que atacó mi cara y mi tórax (además de mis talones... de Aquiles), y cuando por fin pude librarme de ellos, mi amiga la gripa vino con todo a mi vida, para dejarme ver que la tristeza estaba presente en mí. Fácil... que estaba triste.

Me di cuenta de ello, cuando pasaban horas sin que yo hablara con nadie -y peor, ni conmigo mismo-. Suelo ser muy tormentoso, olvido que la lluvia también trae frutos y renovación. Yo, por el contrario, sólo veo la inundación y el caos.

La razón de escribir esto, no es otra que el de compartir en qué momento determiné intentar terminar con esto.

La madrugada del sábado, me despertó una alarma que olvidé apagar de mi teléfono celular (el cual uso también como despertador de lunes a viernes). Eran cerca de las seis de la mañana, y sentía mucho frío (seguramente efecto del alcohol que continuaba haciendo estragos en mi cuerpo). Tardé en dormir de nuevo... comencé a pensar en todo lo que me llevó a sentirme así: amigos, familia... mi vida... la historia que veo día con día escribirse en el mundo.

Hablar de puntos finales... no ha sido -tampoco- mi estilo. Hablar, es por el contrario, lo que me gusta. Lo que necesito hacer para sentirme bien. Hablar de puntos suspensivos... es en cambio, algo que debo hacer.

Comencé a llorar... todo empezaba a fluir. No necesitaba tomar tequilas como pendejo, o hacer cosas como idiota... para hacer que la "cosa pasara"... necesitaba hablar conmigo. Entender, y escuchar... cuáles eran mis miedos de todo lo que había escuchado, leído y visto... pero peor aún (o más importante aún)... de todo lo que había pensado.

Lloré lo suficiente... sin exagerar, sólo lo suficiente.

Y volví a dormir.

Aproximadamente seis horas después, estaba con un humor un tanto más tranquilo, pero aún... con ese sabor a: "espero que recuerdes bien lo que pasó en la mañana... espero que no te vuelvas a quedar callado". Veía un partido que seguramente se volverá hito en la historia del tenis en Wimbledon. Un tenista -al que admiro mucho- estaba siendo atacado de forma directa por él mismo. Algo no estaba en conexión consigo mismo. No estaba jugando como todos sabemos puede jugar... y juega normalmente. Los comentaristas eran duros con él: "mirá Lalo (un argentino hablaba) que no es el Nole que conocemos" ... "algo le pasa a Joker"... "bueno pero qué será... será su alergia de nuevo"...

Yo... callado... veía.

Y entonces pasó:

http://www.youtube.com/watch?v=1KALo1kygo4

Y me paré gritando... aplaudí... grité mas... y le llamé a mi novio... a quien necesitaba más en ese momento de soledad... para contarle lo que había visto (y que les comparto en el enlace de arriba).

Explotó... se enojó... destruyó su raqueta... perdió el set... y a partir de ahí... comenzó a jugar para ganar en el 3er. match point del 4to. Set, del torneo más lindo de toda la gira del Tenis. Puedo asegurar... que "Nole"... habló consigo mismo.

Agradecí el que alguien se enojara, ¡que alguien hablara!... que ese alguien, sea alguien a quien yo admiro... ¡y neta que lo admiro! El hablar, se puede hacer de muchas formas... Emborracharte -a solicitud- es una forma de hablar... el hablar -con palabras- del por qué esa borrachera, cambia la situación.

Por la noche, terminando de ver una muy emotiva película italiana, rompí en llanto junto a mi novio... le dije que estaba triste... y que a veces me cuesta entender qué está pasando... me cuesta entender el mundo... me cuesta no poder hablarlo, cuando de eso se trata para mi... de hablar. Y hablando... me sentí mejor.

Hace unas semanas... mi hermana me platicó que encontró una carta que mi abuela materna escribió en el año de 1981, dos años antes de que yo naciera. No hablaré del contexto... pues es un poco engorroso, y también, porque se entiende, es algo familiar... pero cuando me dio a leer la carta... me dio gusto, saber... que alguien en mi familia nos alienta a seguir, y a estar bien.

Sé que la tristeza, y por ende la gripa, se irán pronto. Sé ...que volveré a hablar... de lo contrario... tendré que destruir mi raqueta y el juez de línea me amonestará por "abuso de raqueta"... ¡Por Dios en qué mundo vivimos!

Un abrazo...

Leo.

"Sé que aún nos quedan camino que andar; pero también sé que, suceda lo que suceda, lo andarás con la frente en alto y la satisfacción de haber cumplido como hijo, como esposo, como padre, como profesionista politécnico y como ciudadano (...) Con todo el cariño para mis hijos y nietos: Magdalena M. de Guzmán. Junio 30, 1981".

domingo, 5 de junio de 2011

...creyendo por momentos...

(escrito el 5 de junio de 2011).


Hablando de ver.


Comenzaba a creer, con cierta dureza, que mi vida estaba siendo el centro de una intriga paranormal, digna en ocasiones de una película de terror, aunque en realidad sabía que tarde o temprano, el inconsciente saldría a relucir para reírnos un rato él y yo.


¿Y Bien? Pues nada, que he tenido uno de los mayores actos fallidos que puedo recordar.

Si bien, me molesté y dejé ver mi humor de fiera y león encabronado… intenté tomarlo con filosofía, tapando el sol.


Pienso que comenzó a tomar forma hace un par de semanas, como suele ocurrir, nombrándolo (o nombrándose, porque no sé –y lo digo en verdad- si se debe tomar como un ente al cual nombrar en tercera persona) en mi sesión de psicoanálisis. Hablaba del ver y del no ver a personas… y también de personas que no me quieren ver, o bien, no me quisieron seguir viendo. Más allá del ver… ¿cómo decirlo…? su persona… es ver lo que son, y quiénes fueron en mi vida… lo que dejaron en mi vida… y como yo, tuve que “vivir” (defendiéndome, apasionándome… riéndome, llorando, cuestionando… idealizando… destruyendo, etc.) ante esas personas.


Se cruzaban las imágenes… en ocasiones era mi padre… en otras, personas que ya no están en “mi campo de visión” (y no lo digo en el tenor de esos chistes donde un ciego le dice a otro ciego: “oye… ¿ya viste?”)… sencillamente porque, se alejaron o me alejé… o los dos, y debo decir entonces, “nos”.


Evidentemente, por más que quisiera, no podría compartir en (y por) este medio, la serie de pensamientos que se dieron cita tras darme cuenta, la mañana del jueves… que mis lentes de ver… mis lentes de aumento, no estaban donde debían estar, y tenerme que rendir, tras 50 minutos de búsqueda exhaustiva (que incluyó a mi perro fiel, Salchichudo –así se llama-) por toda mi casa, con especial atención a mi recámara. No voy a decir que me di por vencido, solo tomé una actitud de “espera… mira que esto no lo vas a resolver ahora… así que vete a tu trabajo”. Me senté un momento en el sillón de la sala donde el perro del que ya hice mención, Salchichudo, me acompañó por un momento.


Quienes han compartido su “vida humana” con una mascota… habrán experimentado esa sensación cuando su mascota, les pregunta: “¿hey… qué tienes?” (poniendo su cara de tristeza… puppy face – o puppy eyes si gustan-). Pues bien, eso fue lo que pasó. Mi perro olió que algo estaba mal… que yo estaba que me contra llevaba la chingada… se acercó, y me hizo un cariño con su “húmeda nariz de mañana”. Me dio gusto… que por fin alguien me preguntara, directo y sin rodeos… “¿hey… qué tienes?”.

Fue mi perro.


Me subí al auto, y decidí manejar lento y muy “a las vivas” si me permiten la expresión. Le quería demostrar a mi inconsciente que podía vigilar (ay ajaaaaaaaaaaa) cualquier otra sorpresita que me mandara. Pero ahí daba inicio lo interesante… mientras yo pensaba, e intentaba explicarme, en dónde habría extraviado mis lentes… mientras pensaba cómo haría para que mi cerebro no explotara por el dolor de cabeza que me generaría el forzar mi vista…. Mientras pateaba del coraje por creer, and I mean it, que “algo” se habría llevado mis lentes de mi recámara, mientras yo dormía (tras haber compartido 2 cafés y un alfajor con una amiga, y muy linda persona)… mi vista se veía seducida por un color ámbar, sumamente… ¿cómo llamarlo?... ¿atractivo? Mi vista estaba siendo obstruida… diseminada… bloqueada… mi vista, estaba siendo “alagada” y “seducida” por el color ámbar de mis nuevos lentes obscuros.


Soy de las personas, que gustan de manejar con lentes obscuros… creo que tomé este vicio desde hace como 6 u 8 años… Y realmente, he tenido pocos lentes obscuros en mi vida. 3… (sé que muchos pensarán que esto, en realidad, no tiene sentido y es una banalidad, y que es lo peor que he escrito… quiero pensar que viene algo bueno). Los primeros lentes obscuros que usé hasta “que los perdí” los compré cuando hacía mi servicio social… realmente, eran unos lentes muy bonitos. Los siguientes, me los regaló mi novio. Carlos, se lució en una navidad (justo 3 meses después del evento desafortunado del “tejón mutante”) y me dio unos lentes de regalo, que conservo aún hoy. Pero hace 3 semanas, decidí adquirir unos nuevos lentes… me costó mucho trabajo, pues pensé que estaba siendo “ingrato” o “descortés” con los lentes que me habían dado con mucho cariño…


Estaba estrenando mis nuevos lentes obscuros esa misma semana…


Estaba manejando con mis nuevos lentes …creyendo por momentos… que me veía muy bien… que las cosas se veían muy bien. En un “alto” me miré por el retrovisor… y caí en cuenta del por qué había elegido ese modelo.


Creí que se parecían a los de alguien… de quien había estado hablando mucho en mi sesión de análisis… de alguien, que aunque “no está”… veo mucho. De alguien… que representa no sólo valores personales… sino ideas, causas… formas de ver la vida… maneras de vivirla… hasta sentido del humor.


Son formas de ver a otra persona… de ver otra vida… que a riesgo de sonar meloso y torpe… dan sentido a la propia.


Cada uno de nosotros… tenemos personas en quienes nos inspiramos… personas que por algo llegan a nuestras vidas… personas que hablan y que te escuchas en su hablar… personas que, sabes… representan una idea la cual, tú también piensas.


Creo que eso lo noté 2 días después… y creo que por eso me decidí a escribirlo.


Duele, sin lugar a dudas… enterarte que ya no eres, o al menos así lo piensas, relevante en la vida de muchas personas que en su momento sabías eras…. Y pensabas serías.


Me dolió enterarme de una conferencia… me alegró enterarme de una visita pospuesta a México… me alegró y entusiasmó escucharme de nuevo apasionado por algo… sentir que la sangre fluía en mi torrente sanguíneo por hablar de algo… y porque a veces, hablar es la única forma en que llego a no pensarme “tan tonto”.


Porque en ocasiones… lo creo por momentos. Sobre todo cuando me entero de estúpidas conferencias… y mi enorme dificultad por sanar episodios en mi vida… que me dolieron, literal… hasta el alma. Hoy, se que son recuerdos que me atacan como retaliaciones Kleineanas… y que ya depende de cada quien (y de su hermosa estructura)… el “cómo” las aborde. Le comentaba a mi analista, el lunes pasado, que en ocasiones hago uso de una analogía (que creo solo algunos harían): “cuando en ocasiones, siento que se están pasando de lanza… recuerdo cuando en el tenis te avientan la pelota al cuerpo, y no te dan chance de atacar, es sólo defenderte del golpe –que sabes dolerá-… no es de caballeros tirar al cuerpo, raquetazos al cuerpo”… “¿al cuerpo?” –respondieron detrás de mi-.


Confieso que por un momento (bastante extenso, por cierto)… creí que un ente (ajeno a mi inconsciente) se habría robado mis lentes para espantarme… para entonces, darle valor a los pensamientos que destruyen mi vida… que destruyen mi pasión, coronando al rey “miedo” como gobernador de facto en mi mente.


De ahí lo feliz que me puse… al encontrar dos días después mis adorados lentes de aumento… debajo de mi cama, entre muchas cajas… ¡No sé cómo pudieron llegar hasta ahí!


Hubo muchas posibles explicaciones a mi acto fallido.


Afortunadamente… sólo fue fallido…


Y creo que mi perro, Salchichudo… lo sabía desde el primer momento.


Un abrazo.


P.D.: El evento conocido como “el tejón mutante” fue la noche en que perdí mis primeros lentes obscuros, jugando “golfito” en Valle de Bravo con Carlos y otras dos personas… esperando que nos entregaran la pizza que habíamos comprado. De broma se quedó, entre nosotros, que el tejón mutante se los habría llevado… supongo que aún hoy, los usa.

domingo, 15 de mayo de 2011

...periodos explicativos...

(escrito el 15 de mayo de 2011).


Mi vida se encuentra en calma... creo haber encontrado una forma de estar, en la medida de lo posible, estable... contento... y alegre.

Como saben, en mi trabajo día con día tengo trato con gente que de profesión, podríamos decir, son grandes cuates de las letras. Hace unos días hablando con una compañera de trabajo que, aunque sé no lo sabe, ha logrado impactar mi inconsciente de forma amena... al mero estilo rococó... descubrí cómo se llama una herramienta de escritura que suelo utilizar, no porque me crea ni siquiera un escritor, sino porque me ayuda a dar un espacio donde en lo literal, me explico... ¿me explico? (jejeje).

Y es que en este periodo ha ocurrido algo que no suele suceder a menudo... me congelo, me quedo sin esa energía necesaria para escribir lo que pienso... y lo que pienso se queda en mi mente, creando revoluciones que no suceden, cantando canciones que sólo yo escucho... contando historias que sólo a mí me parecen graciosas... caminando por los mismos lugares representativos de mi vida, 2 o 3 veces a la semana... Sé que son cosas que podrían parecer comunes, o bien sin importancia. Algo dentro de mí me hacía señales para levantar la cabeza, e intentar nombrar aquello que vivía.

Y ocurrió... con un cuadro.

Hace unos días inició un proceso en mi familia, donde por motivos que no vienen al caso explicar, se puso a la venta la mayoría de artículos existentes en casa de una de mis abuelas... mi abuela materna. Mi madre y mi hermana estuvieron muy activas en este proceso, digamos... "apoyando que todo saliera bien". Un día, en un desayuno en casa, mi madre me preguntó si yo ya había escogido algo que quisiera comprar... y no pensé en algo en particular... hasta que vino a mi mente un cuadro, "el cuadro del japonés". Este cuadro estaba colgado justo a un costado de la chimenea (o lo que suponía debía ser una chimenea) en la casa de mis abuelos... en Echegaray. Pregunté si el cuadro alguien ya lo había adquirido... y para resumir, lo tengo yo.

¿Y esto qué?

Bueno... hace un lunes, en mi pactada cita ya de todos los lunes a las 18:45 en la calle de Hegel, ocurría algo que tenía que ocurrir en algún momento en todo proceso de análisis... el ponerme a discutir con mi analista de una situación ocurrida en ese mismo espacio, días atrás. Pasada la discusión, salió el tema del cuadro... hablé de la emoción que sentí cuando un domingo en la madrugada llegué a mi recámara... y ahí estaba. Mi madre lo había puesto sobre mi cama, para que fuera notoria su presencia en mi recámara... fue su forma de decir: "es tuyo... te lo mandan tus abuelos". Se me enchinó la piel... el corazón se me agitó... sonreí. Carlos estaba conmigo esa noche... se lo mostré y le pregunté si le gustaba el cuadro que algún día, estará en nuestra casa. Evidentemente, el cuadro representa mucho más que la simple imagen (linda en sí) de un japonés acompañado por otro japonés en ropas tradicionales, con un bastón. Hablé entonces... de lo feliz era para mí, cuando yo era un niño... estar en casa de mis abuelos, y lo que mis abuelos representan para mí. Esa casa, la de mis abuelos en Echegaray, siempre fue como un reflejo de calma... plática, sentimientos... honradez... y familia. Lo que acostumbro llamar, al menos en análisis, "la gran familia Guzmán"... o "la guzmanidad".

El discurso continuó, y mi mente se centró en mis amigos... y en que al iniciar este periodo de sequía de escritura, iniciaba también un periodo de cuestionamiento sobre el por qué cada vez me rodeaba de menos gente... de amigos que veía partir (por causas tan diversas, como extrañas). "Parece que se repite... una forma de relación", dijo la persona a quien saludo al entrar al consultorio y no vuelvo a ver hasta que me levanto del diván.

El estar rodeado de poca gente, el contar con muy pocos amigos... el, en ocasiones sentirme conmigo mismo ante el mundo... es algo común en mi vida, desde que tengo uso de razón...

Algo que recuerdo muy bien... es que si bien la casa de mis abuelos (que para mí era enorme... aunque en realidad... era solo una casa... grande sí, pero no enorme) era punto obligado para fiestas y reuniones (navidad... año nuevo... cumpleaños... y hasta bodas) la recuerdo mejor estando yo solo. Me encantaba explorarla... aunque la conociera tan bien, como el arquitecto que la construyó... aún hoy, puedo recorrerla de extremo a extremo en mi mente, y recordar donde estaba cada cosa... la cocina y su papel tapiz amarillo con flores... el pasillo con el carrito del té (que nunca vi que usaran, jajaja), el estudio de mi abuelo (el cual originalmente, era una terraza), las recámaras... y mi espacio favorito... el jardín. Ya que el departamento donde vivo, como todo departamento, no tiene jardín... me encantaba estar afuera... pero estar en la sala, junto al espacio donde estaba la chimenea, yo solo... me daba miedo. Tal vez porque recuerdo algunas ocasiones que llovía, y la luz de los relámpagos se metía entre la "toma de luz" (un cubo raro que estaba muy cerca de ahí en el techo) creando un juego de luz que a todo niño, le causaría temor. Ahí, frente al piano... de lado derecho de la chimenea... sobre el radio... ahí, estaba el cuadro del japonés.

Parecía, lo veo hoy así, que ese señor era el guardián de la calma en esa casa. Calma con la que me gusta recordar esa casa... calma con la que mis abuelos vivían su vida, sin dejar de estar emocionados... calma con la que la voz de mi abuelo se expresaba... calma con la que mi abuela se peinaba frente a su espejo enorme...

Calma, con la que mi vida se vive en este momento.

Para aquellos que me conocen, que han hablado alguna vez conmigo... que me han escuchado contar algo de mi vida familiar, o personal, habrán notado que muchas veces, cuando explico algo, intento darle el énfasis o bien, intentar transmitir la importancia que para mí, lo que estoy relatando, tiene en mi vida o en el evento al que lo estoy ligando... Creo que en mi análisis funciona de la misma forma... al estar acostado en un diván, hablando... el discurso, mi diálogo conmigo mismo, en ocasiones se explica... intenta explicar lo que pienso... lo que siento... lo que vivo.

Y siendo muy sincero... me gusta ser así, porque así soy... y así me quiero, aunque a veces me duela.

Mi compañera se llama Mónica, es homónima, tanto de nombre y apellido de una compañera de mi anterior trabajo (de la empresa de los refrescos de manantial)... y homónima de mi hermana, que se llama Mónica (tal vez por eso, hace unos segundos, que estaba escribiendo la palabra homónima, me equivoqué y escribí "homonica"). Esta persona es editora, y me apoyo en ella muchas ocasiones para la corrección de estilo de algunos escritos. Me encanta ver cómo raya el papel con esos símbolos que maneja con toda perfección (y no como un novato como yo). Esa ocasión, Mónica me explicó un uso de guiones con el que estaba equivocado. Me explicó que la literatura francesa es la reina por excelencia en el uso de dicha herramienta -aunque también dijo que ellos le dan un toque muy rococó, de ahí que usé la palaba-.

Mira Leo -dijo- aquí yo te sugeriría poner la oración entre dos "comas" (,), tal como lo haces líneas arriba... Así, entras en un periodo explicativo.

Suena a exageración... suena a drama... suena a disco histriónico (como el disco Congratulations de MGMT en su canción Lady Dada's Nightmare)... suena muy "leonardescu", suena muy Djokovic gritando al ganar Roma... decirles que sentí que la emoción recorría mi cuerpo al haber escuchado el término en sí, y poder nombrar, lo que ocurre en mi vida.

Estoy contento, tranquilo pero contento... porque ya lo puedo explicar.

Espero que estas mismas historias, y muchas otras más, se presenten en mi vida en un futuro. Quiero creer que el japonés defenderá la calma... como ya alguna vez lo logró.

Estoy seguro, que en mi vida se presentarán muchos mas ...periodos explicativos... y si con ellos viene una taza de café Juan Valdez, la cosa se pondrá bárbara...

Un abrazo.

domingo, 26 de diciembre de 2010

...El Memorial...

(no quiero que mi vida sea cuestionada por extraños, o que se haga mal uso de esto... asi que dejaré algunas cosas a la imaginación...)

Según el reloj de mi computadora, son las 12:59 de la madrugada del lunes... y no puedo dormir. He sido invadido por el tan terrible insomnio, que no tiene el menor grado de compasión por alguien que trabaja, y debe despertarse a las 6:30 si no quiere llegar tarde.

Recuerdo una clase de un profesor (Zarco) en el que hablábamos (seguro al mencionado profesor, le dará gusto saber que me refiero a sus clases como un diálogo, entre varios, y no como un monólogo, como alguna vez lo sugerí, en apelación directa a su conocimiento) del insomnio. Comentó palabras mas... jajaja, que el insomnio se presenta cuando uno no para de pensar en algo. Y bien... ¿en qué no dejo de pensar?... bueno, en que tal vez esta sea la única oportunidad que tenga para escribir-les el último correo del año, en este ejercicio que tengo (el cual cada vez se hace menos frecuente) de mandarles de vez en vez algunas líneas, para poder dejar un poco mas tranquila mi mente.

Desde hace varios días comencé a pensar en qué podría escribir en este último correo electrónico. Recordé que en muchos de estos correos (de fin de año) hacía como un recuento de mi vida en ese año... cosa que hoy me resultaría un tanto aburrido. Y, cuestión rara, sabía (o sé) mas o menos, qué es lo que quería compartirles, pero mientas daba vueltas en mi cama y mi perro ("Salchichudo") se molestaba porque no lo dejaba descansar tampoco a él, pensé en qué era lo que realmente quería decir, compartiéndoles mi historia, mi "momento" con "...El Memorial..."

Hace aproximadamente 2 meses, visité el Museo Memoria y Tolerancia, ubicado (como casi todos saben, o espero que sepan... o se los comparto) en Av. Juárez, en la llamada "Plaza Juárez". Tenía 2 semanas de haber sido abierto al público, y por una extraña razón, decidimos pagar el recorrido "guiado". Digo "extraña razón" porque era la 1a. vez que yo recuerde, que pagábamos por recibir la atención de un guía (un chico llamado "Víctor"). El museo, como tal vez sepan, aborda un tema no fácil para algunas personas (entre ellas, yo) como es el tema de el horror que puede causar el ser humano, para otro ser humano... para su misma especie, y para su entorno. El museo aborda distintas masacres que a lo largo de la historia (Siglo XX) sucedieron en el mundo. Estas masacres son conocidas como genocidios. El museo, tiene una colección soprendente e impactante de lo ocurrido en el nazismo, y con el holocausto judío. No es un museo, digamos, que deje la sensación que causa el "admirar una estatua" o "ver un cuadro de Dalí"...

Es algo completamente diferente.

Conforme íbamos recorriendo las salas del museo, un sentimiento se hacía presente en mí... la tristeza. Me sentía muy triste por lo que veía, escuchaba, y por sobretodo, por la sensación de contagio que me venía de quienes también estaban en ese recorrido... era silencio... asombro... condena... horror... tristeza.

Llegamos a una sala donde se proyecta un video, con el cual se comienza el cierre de la sección que toca directamente el holocausto judío... y yo me senté para verlo en forma de "concha"... digamos, en "posición fetal", porque me sentía muy, pero muy triste de todo lo que había visto ahí... de lo que sabía (sé) ocurrió también y por distintas situaciones no es mencionado en el museo... y por el hecho de que ese "acontecimiento"... esa parte de la historia, fue causada por el hombre... y permitida por el hombre.

Pasamos el video, y llegamos a una sala, donde se nos dijo: (palabra mas) "este es un memorial, dedicado a todos los niños que murieron en los campos de concentración, y en general, en el holocausto (...) pueden entrar". La construcción (no entraré en detalles) es un cubo, el cual permite la entrada a su interior y uno ve, y siente algo... que me conmovió hasta las lágrimas.

Creo que nadie lo notó... de todos los que entraron... (inclusive, con quien yo iba al museo). Fui de los primeros en entrar... salí rápido. (Me está empezando a dar sueño... mi experimento parece funcionar). Esperé a que todos entraran... lo veían, y decían cosas como "que bonito"... "mira allá"... "¿ya viste?"... El guía siguió, y pasaron a otra sala, de la cual decidí regresar para volver a entrar yo solo, y que no hubiera gente.

Lo que sentí, me "pudo" mucho... a lo lejos escuchaba al guía diciendo cosas como: "y las guerras fueron generadas por..." "y el petróleo es un factor" "guerras de carácter económicas" "el ser humano" "no debemos" "creo..."

Cada vez escuchaba menos... mi propósito, era estar ahí, en ese lugar, y "sentir" algo. Sentí... "paz". Sentí algo que por mas burlas que pueda recibir... se puede identificar como algo muy bonito... como estar conectado con algo, ver la luz que ahí se juega entre pequeños recuadros... ver el espacio que ahí lucha con su estrechez... estar uno en medio... Sentí algo, muy bonito... sentí... que el museo había logrado su propósito conmigo.

Unos días después, llegué a mi sesión de los lunes por la noche, para hablar conmigo, e intentar escuchar lo que dice, o cómo se manifiesta mi inconsciente.

Ese día, comencé a hablar mucho de mi infancia. Así transcurrirían las siguientes sesiones, hasta llegar a una, cuyo resultado fue una bomba. Hablando de mi, y de mi forma de cómo me conecto sexualmente con otro ser humano (que forma tan diplomática de decir, de cómo cojo, y me gusta coger...) se presentó un pensamiento aislado en mi mente, el cual en un momento no creí tendría la menor importancia...

"... ¿le he comentado que cuando tenía como 4 o 5 años, yo..."

Y de ahí, salí temblando. Las piernas me temblaban, la mano me temblaba... reía pero me sentía MUY raro... sentía que había dado en el clavo, de por qué soy gay... sentía que una de las preguntas que me llevaron a un psicoanálisis había comenzado a tener rostro...

El cubo... la altura (a la cual, por cierto, le tengo miedo)... la luz... el vértigo... el hombre (como género)... el "sentir"... la excitación... y yo.

Todo eso, me causó salir y necesitar INMEDIATAMENTE devorarme una "garibaldi" (mejor conocida para mi como "enchochada") de "El Globo".

Al llegar diciembre, hablaba en análisis de no "sentir" que hubiera llegado diciembre, y de sentirme "ajeno" a la mayoría de las celebraciones que ocurren en este mes. Creo, en este "madrugador" momento, que era un "rehusarme" a salir de vacaciones, a tener una pausa en mis lunes de análisis. Porque, como el inconsciente no tiene días festivos, qué iba a hacer yo por dos semanas con toda esta información... y sin poder darle salida.

¿Pues qué creen?... Escribir... jajajaja...

Mi año cierra, afortunadamente bien. Contento de que ustedes estén, de una u otra forma, bien en mi vida, y hasta donde sé... bien en sus vidas. Contento porque este año, cierra tras yo haber sentido por un momento (muy al principio) que me ahogaba... y por otros, que me podía convertir en un posible asesino, si es que lograba salir de mi mediocridad...

Hoy, me siento bien... ni ahogado, ni mediocre...

"Me siento"... (ja)... bien... (si albur eh!)

Espero, que ustedes también. Saben que son importantes en mi vida, pues llevo años escribiéndolo. Espero, si han llegado a este punto del cyber-escrito... ustedes "sientan" el cariño y afecto, pero sobre todo, lo importantes que realmente son, para yo considerarme alguien feliz... y muy afortunado.

Espero no agarrarme a mentadas de madre con alguno de ustedes en el siguiente año, y si sí, que sea por algo verdaderamente importante.

Que tengan una extraordinarias fiestas... sé que algunos ya comenzaron con la celebración de la Navidad... y se preparan para la que a mi me representa la mayor fecha de todo el año... el año nuevo.

Constrúyanse un extraordinario año 2011...

Imagínense que les doy un abrazo muy afectuoso... y yo haré lo mismo, con cada de uno de ustedes.

Los quiero... y buenas noches.

"no recuerdo si él me sostenía y brincábamos juntos... o era por separado".

viernes, 22 de octubre de 2010

...del grito de Novak...

(escrito el 22 de Octubre de 2010)
Pasó hace ya más de un mes... y desde ese día (un lunes por la noche, fecha ya de por sí "particular" por no ser domingo) he estado pensando en ello recurrentemente. La escena fue muy dramática... muy pasional.

Porque gritó... con toda la energía que solo él puede mostrar.

Lo curioso es que yo sabía que algo me había causado ese grito... y no le prestaba la suficiente atención. Un grito, retumba (como en sus centros la tierra)... un grito causa estruendo... un grito explota, y derrumba paredes... un grito lleva todo un diálogo ahí... y hay que detenerse un momento, para saber qué dice ese grito.

Ese día (ese lunes) comenté en el diván que hacía mucho tiempo no iba yo solo a un restaurante, o a un café y me sentaba o a leer, o a ver pasar a la gente (como me encantaba)... o mejor aún, hacer como que hago algo, mientras en realidad escucho la conversación del que está en la mesa de junto, y me pongo a pensar, "¿por qué dirá eso?"...

Ese día (ese lunes) salí de la sesión de psicoanálisis, y caminé un poco, quería un café... y pasé junto a un pequeño restaurante (franquicia) que se dedica a vender salchichas alemanas, y cervezas extranjeras a un costo de boletos de avión. Vi que estaban transmitiendo la final del US Open, que se había cancelado por lluvia en NY el día anterior. Nadal y Djokovic se enfrentaban en Queens para definir quién se iba a quedar con el último Grand Slam del año. Y bueno, pues no tuve que pensarle mucho para entrar, pedir una mesa... y ver el partido.

(a todos aquellos que digan: "va a hablar de tenis... mejor hago otra cosa..." denme el beneficio de la duda). Me senté, junto a mi había una mesa con 2 mexicanos y 1 español... (se hacían grandes conocedores de tenis, pero no sabían ni de dónde es originario Djokovic)... el español evidentemente orgulloso veía a Nadal... gritaba... lo alentaba (porque a pesar de que estemos a kilómetros, los fanáticos sabemos que un grito... un grito se escucha hasta en NY). A mi izquierda había dos mujeres (de aproximadamente 50 años)... que disfrutaban también su platillo, y veían a Rafa dirigirse hacía un récord mas (el haber conseguido el Grand Slam... es decir, haber ganado todos los torneos Grand Slam al menos una vez en su vida). He de decir, que esas dos mujeres, eran muy calladas... y frente a mí (casi en la puerta), dos atractivas mujeres... fumando un cigarro, y hablando de la oficina... de los problemas y de la vida... ellas dos, hablaban en un tono normal.

Algo dentro de mí, quería que el resultado fuera adverso a Nadal... pero no... TODO... TODO le salía bien al mallorquín. Ninguna pelota salía... todas entraban... iba por todas y las alcanzaba... corría... sus derechas como siempre imparables... su revés a la wikipedia... todo perfecto.

Novak por otra parte... no podía...

El español que estaba tras de mí, gritaba de emoción...:"Joder Rafa..." -decía-... "Vamos Nadal" - repetía... "Ahí estas macho" - acentuaba...

Yo callado... tenía un Ginger Ale que me hacía compañía... y por el subir de sus burbujas, parecía que también se emocionaba.

Novak lanzó hacia la derecha... la pelota salió... Y NOVAK GRITO...

Caminando hacia el banco, el viernes pasado me sentía muy distraído. Esa semana había tenido conversaciones importantes con alguien... que a la palabra "IMPORTANTE" la hace sentir pequeña... (imagínense el lugar que tiene). Iba caminando (como me gusta)... vi a un tipo que tenía todo el perfil de ladrón... y me hice un poco hacia la izquierda (pegado ya a la calle). El banco no aparecía, inclusive creí que ya habrían quitado esa sucursal...

Sentí algo en el pié... vi como caía (todo en una cámara súper slow... como la que usan en el tenis para la repetición)... y caí. Vi cómo mi mano derecha se pegó en el suelo, intentando detener el golpe... vi el movimiento que hizo mi muñeca... y grité...

El dolor demasiado intenso que recorría mi mano, se hizo más evidente cuando no tenía fuerza para levantarme... cuando la presión se me bajó, cuando el único chavo que se acercó a ayudarme al momento de incorporarme me dijo: "oye... se vale llorar, te diste un chingadazo"...

Novak agitó la raqueta... enojado... emputado... y gritó... estaba furioso... estaba que no lo creía... TODO... TODO le salía mal. Frente a él, estaba un muchacho que parecía contar con la gracia de un Dios (if)... No podía hacer nada... solo gritar... en momentos así, el lenguaje explota...

El español que estaba a mi espalda gritó: "Venga Rafa"... mi Ginger Ale detuvo sus burbujas... la mujer de junto miraba impactada lo que transmitía la TV... y la mujer frente a mi... prendió otro cigarro... Novak causó estruendo.

Llegué al trabajo unos minutos después... no podía mover el dedo... me dolía horrores. No había notado que mi pantalón tenía unas gotas de sangre, y unos minutos después me daría cuenta que definitivamente no iba a poder manejar por unos días.

Llegué a casa cuando el chofer del taxi se emocionaba por el listado de cumbias que su reproductor emitía... y yo sentía, que algo muy malo había pasado... que mi inconsciente había hablado... de tal forma que me re-tumbó... y no entendía nada.

Tras los primeros 15 minutos de toda sesión donde hago un breve resumen de lo acontecido... dije: "desde hace unas semanas, he pensado en algo... en una estupidez... en un juego entre Nadal y Djokovic"... •es que mire Doctora, debió haber visto cómo gritó Djokovic"... "todo le salía mal"... "pero el grito doctora... el grito"... "y cuando me caí"... "me dolió"... "¡¡¡¿qué me quiere decir mi grito?!!!"

¿y usted... qué quiere gritar?

Novak vio al cielo (respuesta: Novak Djokovic es Serbio. Es católico, lo cual no tendría trascendencia, sino fuera porque Serbia es un país que sufrió una guerra hace 12 años, donde los católicos eran minoría frente a los albaneses y los kosovares -les suena lo que les digo-... y ya en varios partidos donde juega este muchacho, se agarran a putazos los aficionados por temas religiosos... como en el US open edición 2010 o en el abierto de Australia del año pasado). Por fin una pelota había entrado... por fin tenía un punto. El partido estaba perdido. Por más que se esforzara, no iba a poder marchitar el orgullo "torero" (hey, Sebastián...!!! wake up) del español que poco le faltaba para ponerse a bailar atrás de mí.

Novak vio al cielo... rió un poco... y con su dedo índice señaló y dio a entender que decía: "me la debías"...

Nadal ganó el US Open... Novak... fue un DIGNÍSIMO subcampeón.

(Por favor, no olviden remarcar la palabra "DIGNÍSIMO").

Tenía que escribir esto, aunque sé que pocos lo van a entender... pero es necesario, para en un futuro... si me vuelvo a caer, me acuerde,

...del grito de Novak...

"que hagan algo... querrá decir"... "que hagan algo doctora" -dije en mi precario silencio, el que me da, cuando acaba una sesión-.

viernes, 13 de agosto de 2010

...pero yo no tenía la menor idea de qué escribir...

(escrito el 13 de Agosto de 2010)
No quiero que pase...

Puedo decir, que no pudo llegar de mejor forma... fue el sábado pasado... por supuesto, tenía que ocurrir en Polanco (ahí, donde los aviones dan vuelta, aunque ustedes se burlen de mi frase... y aunque los Aviones de la Aerolínea Bandera por Excelencia de México... se estén tomando, una pequeña siesta). Llegué un poco tarde, nos habíamos quedado de ver a las 2.30, como es casi normal en nosotros... llegué 2.45, algo raro en mi, que saben, soy alguien muy estricto, en cuanto a horarios se refiere...

Nos dirigíamos al cine que está ubicado en la calle de Anatole France, casi esquina con la preciosísima Masaryk. La función era a las 15.20 de la tarde... en esta ocasión, después de ya casi 3 o 4 intentos, llegamos puntuales.
No voy a negar que iba con muy grandes expectativas para esta película, pues no había escuchado más que maravillas de la misma, inclusive, alguien de mi mucho respeto, y de mi mucho cariño, me había dicho que tendríamos que tomarnos un café y hablar de ella...

Omitiré el show que representa para mi ir al cine... ya que como saben, no soporto que la gente hable, coma nachos, palomas, gaznates o cualquier cosa que mi oído biónico alcance a percibir... y por supuesto, tenía que llegar un señor (justo cuando las luces se apagaron) a sentarse junto a mi (nótese que había como otros 50 lugares vacíos... pero no, el señor y su "combo amigos" de hot dog y palomas suficientes para acabar con la hambruna en Somalia decidieron que estar junto a mi oído biónico era lo que querían) y comenzó a tragar cual (e intentando ser muy amable reduciré el término) marrano...

Inició la película... a los 7 minutos, prácticamente, el 95% de mi atención estaba centrada en Espósito... el otro 5% estaba en el ruido del señor y sus palomitas que se habían quedado 2 filas atrás, porque yo como siempre, me cambié a un lugar donde el ruido se disminuyera... aunque no del todo. Afortunadamente, su trogloditez... acabó con el bote jumbo de palomas, en 25 minutos...

No voy a contar la película, por respeto a quien no la ha visto, e invitaré a todos ustedes, de forma amena, a que lo hagan... pues hace mucho, mucho... una película no tenía un efecto de esa forma, en mi... la última vez que alguna lo logró (The Fountain) en mi familia, un miembro muy querido, con quien tengo una difícil relación... asumió que un problema la carcomía... y que no podía mas... y se perdió de vista un par de semanas... dejando al mundo, extrañándola severamente por ese tiempo... y al día siguiente de su decisión, yo fui a ver The Fountain... y exploté... y me pregunté si en alguna ocasión, yo podría llegar a Xibalba... (Manu... ¿ya la viste?)

El Secreto de sus Ojos, vino a reafirmar mi obsesión por las historias argentinas... y por el lenguaje, en términos psicológicos... es una maravilla... es una obra de arte... la deberían poner en una cápsula del tiempo, para que en 100 o 200 años, si es que queda alguien vivo, o las cucarachas ya mutaron y toman doctorados en Yale, puedan asombrarse (me refiero a la humanidad, lo de las cucarachas es una estupidez) de la hermosura que implica realizar una película como la del Sr. Campanella...

Quiero solo centrarme en una cosa... en la pasión. Porque como bien lo mencionan... hay solo una cosa que ninguno puede cambiar... su pasión.

Hace 1 año... aproximadamente, un buen amigo estaba un tanto triste, porque un amigo suyo había muerto... creo que se los mencioné en un escrito anterior... mi gran amigo de la primaria, Piero, mencionó por un medio electrónico (al que tanto se devalúan hoy día) "hay gente que muere sin una pasión... hay quienes se mueren en su pasión"...

Creo que momentos, como el que sentí cuando la película acabó, y las luces iluminaron la sala nuevamente... para invitarnos a salir al mundo "real" (psicólogos, ¡¡vivan en la realidad!!) si son detectados, esos momentos me refiero... no deben ser ignorados... son totalmente valiosos, para re significar tu vida (me encantó que el otro día una persona me dijo, no sé que significa "re significar"... supongo que es un término psicológico o algo así)... Son momentos que deben "sentir" valga la redundancia... por los que te debes dejar llevar...

Carajo... por los que vale la pena la humanidad... por los que vale la pena vivir...

Hace 2 semanas, un viernes, tuve una reunión con gente que no veía hace más de 12 años... mis compañeros Montessori. Los compañeros de la primaria, quienes nos habíamos vuelto a encontrar gracias a un medio electrónico, organizamos una reunión... Gente que no nos habíamos topado ni por error... apareció.

Mis compañeros estaban ahí, por supuesto... sonrisas al por mayor... historias de niños... leyendas de los salones de clase, de la casona que alberga al Montessori donde estudiamos... Hubo algo que me encantó... ver a todos bien. Todos, absolutamente todos, estaban bien. Todos trabajando en algo que les gusta... todos con historias increíbles, desde la chica que nos dijo: "mejor pregúntenme qué lugar del mundo no conozco, porque les puedo decir que el mar más azul, es la Polinesia Francesa... el más caliente el de Bali... y la ciudad más bonita, Singapur"... el chico que trabaja con una de las encuestadoras más destacas de México... el que está por casarse... el que es diseñador, el que tiene un grupo de Jazz, el que es médico, el ingeniero, la ambientalista, el que trabaja en Reactor 105.7... y por supuesto... El Piloto (que mandó a chingar a su madre a Slim)... y el Psicólogo...

Al llegar a casa de quien prácticamente fuera mi hermano, en la primaria... en un piso 13 en Polanco... (historia graciosa... el departamento en el que vive, tenía un descuento, por estar en el piso # 13... para los italianos -como él- el número 13 es de buena suerte...) nos pidió que escribiéramos algo en un muro, que tiene acondicionado con un material de pizarrón... teníamos que tomar un "gis" y escribir algo en el...

Muchos escribían cosas graciosas como: "Piero, eres el piloto de mi corazón atte.: Ramira" (obvio no hay nadie con ese nombre tan feo)... otros escribieron cosas más sencillas ...pero yo no tenía la menor idea de qué escribir...

Pasó el tiempo... pasó la bebida... pasaron las historias... las risas... los cuentos... las risas de nuevo... otras historias... y surgió...

"A todos: Solo se trata de ser un poco más libres, y un poco más felices" Leo.

La frase... saben (creo) todos ustedes de dónde viene... yo no soy el autor... es una frase escrita para explicar, de forma sencilla... cuál sería el objetivo del Psicoanálisis...

Todos estamos bien... todos somos adultos... con historias Montessorianas... todos conocimos a Graciela, la directora que nos dio clases... nuestra "guía"... la "impecable" Graciela...

Fue un momento, como de hermanos... un breve periodo... un par de horas... que me hizo sentir bien... me hizo sentir, muy feliz...

Me dio gusto saber, y notar... que todos estamos "en la misma"... que todos somos, lo que queríamos ser...

Que nadie se alejó...

Que las miradas siguieron, iguales... y que la pasión, se mantuvo... porque nunca podremos cambiar de Pasión.

Salí del cine y se me cortaba la voz... le escribí un mensaje a quien propuso el café para hablar de la película... y me llamó en un par de segundos...

"Por algo eres mi amigo" fue lo primero que dijo...

El Secreto de sus Ojos... me pudo conmover, al grado de querer hablar inmediatamente con alguien... será porque no soportaría el que un día le tuviera que suplicar a alguien que me hable...

Polanco, se inundó... comimos en el Ch!... nuestro restaurante favorito... había un perro (sí, un perro) junto a mí, tan grande, que cuando movía la cola... sentía la vibración... y lo mejor fue que ladró 2 veces... y todos reíamos... y el clericot, como siempre, el mejor de México.

Mi momento, se volvió un gran momento... gracias a una gran película...

Confío, en que con ustedes... pase lo mismo.

Maese Sebastián... feliz cumpleaños!

Un abrazo... NO SE PIERDAN.

TEMO

"Mi vida entera fue ver para adelante, atrás... no es mi jurisdicción... me declaro incompetente"...

domingo, 27 de junio de 2010

...Cualquiera puede hacer la diferencia...

(escrito el 27 de junio de 2010)
...Cualquiera puede hacer la diferencia...

Mi banderita se suicidó... he de confesar que desde ahí comencé a dudar...

Como la mayoría de los mexicanos... nos disponíamos a ver el partido de futbol... ese partido que se suponía, "todos debíamos" de ganar para superar el trauma mexicano...

Nop... no es el que nos conquistaran y nos quitaran a nuestros verdaderos dioses...

Nop... no es el que nos dejaran sin plata tras un colonialismo devastador...

Nop... no es el que nuestros políticos no hayan logrado hacer crecer este país a mas del 5% en mas de 10 años...

Tampoco es que se terminara la "guerra" vs. el narco... nada, nada de eso por favor, que hoy no estábamos para "esas cosas"...

Era el hecho de que teníamos que ganar un partido de octavos de final... para por fin poder jugar el 5to. partido... Bueno, al menos eso es lo que Televisa nos había marcado como "el deber ser" para ser triunfadores... Así que por tal motivo, quería demostrar mi apoyo a los "once" que estarían jugando minutos después, comprando una banderita, de esas que se ajustan a la ventana del auto...

Estaba muy linda, lo juro... jajaja... Me costó $50 pesos... (no es broma pendeja, pero eran 2 por $120 o 1 por $50... ehhhhhhhhhhhhhhhh ¿¿??) era negra, como la camisa negra que ahora se puso tan de moda, y hasta se agotó... la pusimos del lado del copiloto, y anduvimos... Entré a periférico, y por tratar de arreglarla... a mi banderita le nació el sentir lo mismo que sintió la misma portada por Juan Escutia... y se lanzó al vacío...

Mi banderita de México, con la que yo apoyaría "al tan amado Tri"... "a los muchachos"... se había suicidado, en pleno periférico...

Fue toda una lástima... sentí, he de confesarles (aprovechando el "dejarme" que los 3 clericots deliciosos, y las 3 cervezas aún me incitan, una de ellas belga suprema... jajaja) un poco de tristeza...

Desde nuestro viaje a aquel país, que intentaré no nombrar demasiado el día de hoy... (por aquello de las susceptibilidades, y de las mentadas de madre)... algo en mi cambió... Una chispa se encendió, y me gustó... algo de mi se quedó ashá... y algo de allá se quedó en mi... y fué por eso que descubriríamos un restaurante argentino, al cual hemos ido muy seguido (somos ya clientes frecuentes... y es "nuestro" lugar), y en el que decidimos estar para ver el partido, en el cual México se jugaba el todo por el todo...

Todos saben el final... y no voy a hablar de eso...

Mientras escuchábamos bailar y cantar a parte de la querida comunidad que radica en México... los que minutos atrás nos habíamos puesto de pie para aclarar que si un extraño enemigo osara profanar con su planta nuestro suelo... nos quedamos con el trago amargo... por mas que el clericot estuviera especial (y deliciosamente) dulce en esta ocasión...Ellos bailaban... gritaban... estaban contentos... ¿y cómo no?... Uno ahí, solo se podía preguntar "¿qué ocurrió"?... Ahora ya no valía el "por qué Mejía Varón no metió a Hugo"... (sí si... me acuerdo de esa broma pesada)... el que si Maxi la había hecho de poeta (aunque el segundo gol de Tevez, no se quedó atrás)... el que si el chicharito (me quedé con ganas de gritar: "chicharito hazme un hijo!!!!!!") había sido fichado por el Manchester U...

Ahora no había ya nada que decir... mas que ver... un 3-1...

Un 3-1 que al menos a mi me dolió... he de confesar... un poco bastante...

¿Y ahora?... tener que soportar regaños y reproches de gente que se frustra de mas... gente que no canaliza la situación, mas que con gritos y con (frase que me gusta mucho) "point fingering" a la gente... la neta...

Me da hueva...

Se perdió... y queda el sesgo de que nunca se estuvo ahí...

Tal como mi banderita... que duró escasos 10 minutos en mi auto...

El "chiqui" nos preguntó al principio del partido: "¿nerviosos chicos?"...

Hoy no voy a realizar, al menos intentar, realizar interpretaciones que semanas después me dan risa... o pena ajena...

Hoy solo quise... hablar un poco...

Espero que sus frustraciones, sean canalizadas de una manera interesante... y hasta cierto punto, original... Cuéntenme alguna... no sean egoístas...

Y en 4 años, si es que llegamos, les daré nuevamente mi opinión... compraré mi banderita... y procuraré que no se caiga...

Como se cayó hoy, parte de la espejiza (no sé si exista la palabra… pero en caso de que no, la acabo de inventar, y la patentaré, y me haré millonario, y tomaré mimosas junto a Carlos Slim)… esperanza mexicana...

Adiós!!!

OYE LEO... ¿y de cuando acá te la jalas así para inventarte títulos que ni al caso?... (ay perdón, yo no puedo dejar de escribir con groserías... y es que hoy grité muchas a Torrado)...

Ah pues es que fíjense que la semana pasada me compré 2 discos... los cuales me han resultado fascinantes... uno de ellos, lo comentaba ayer con alguien de mi mucho querer (un Amigo de mi mucho respeto), es su segundo disco... el primero (Oracular Spectacular) fué una revolución para mi... el segundo... tiene una canción revolucionaria...

Espero les guste...

http://www.youtube.com/watch?v=26p1-RO6vVk

"bombing for peace... is like fucking for virginity"...

Felicidades Ch's... neta el tercero fué un golazo!!!... nos vemos en 4 años... y prepárense, porque en esa ocasión... si tendré mi banderita junto a mi... junto a vos...